Es importante precisar que, en rigor, vinos 100% orgánicos no existen. Lo correcto es hablar de vinos elaborados con uvas de producción orgánica. La afirmación anterior se fundamenta en que, aunque en el viñedo no se ocupen agroquímicos, en el proceso de la vinificación -elaboración propiamente tal del vino-se emplea como insumo un compuesto de azufre y oxígeno denominado sulfito, el cual evita que el vino se malogre o se contamine, insumo que inevitablemente se tiene que usar, ya que de lo contrario se corre el riesgo de perder la producción.
Lo que diferencia a estos vinos orgánicos de los comunes, es que debido a su proceso natural vegetativo sin químicos, les permite expresar de mejor manera su terroir o terruño, dando mayor facilidad a que sus aromas y sabores se muestren al catarlos.
A pesar de los mayores costos que implica hacer vinos orgánicos, fundamentalmente por requerir plantaciones de pequeña superficie y con baja densidad de plantación para evitar enfermedades fungosas y lograr mayor calidad en la maduración, así como una certificación ISO la cual exige no haber ocupado agroquímicos por un período de 5 años, entre otras exigencias, el saldo termina siendo positivo, esto por que además de ser un producto muy valorado, su masificación ayudará al cuidado de la naturaleza.
Patricio
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