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  Mensaje (3 respuestas):
 Publicado 28/11/2008 por:  
 Miguel Schuldt Usuario registrado: Feb 2006
El Bolson (Rio Negro) - Argentina
Peso o número de ejemplares, siembras de baja densidad y manejo:
Mis estimados:
Algunas cuestiones reaparecen cada tanto y requieren tratamiento, como ocurre con la cuestión de los números en lombricultura, que se vinculan, entre otras cosas, con la dosificación de las inseminaciones y con el seguimiento ulterior para un adecuado manejo de las poblaciones de lombrices.
En este contexto el trabajo, que adjunto mas abajo, aclara aspectos y puede servir de base para una ulterior discusión.
En lo referente a dosificación de siembras de lombrices en torno a valores mínimos aun en situaciones adversas, pueden leerlo in extenso en www.Estruplan.com (SCHULDT, M., 2008. Iniciación de lombricultivos de Eisenia fetida (y E. andrei) (Oligochaeta, Lumbricidae) con siembras de baja densidad. Estrucplan VIII(676):1-7.).
Saludos cordiales Miguel
DATOS CUANTITATIVOS (¿PESO O NÚMERO DE EJEMPLARES?), SIEMBRAS DE BAJA DENSIDAD Y CONDUCCIÓN DEL LOMBRICULTIVO.
Miguel SCHULDT (Conicet, AER INTA El Bolsón, Río Negro).
RESUMEN
El objetivo del trabajo es proporcionar información acerca de la conveniencia de utilizar datos referidos a peso o número de ejemplares cuando se trata de monitorear lombricultivos y simultáneamente dar a conocer aportes sobre inseminaciones de baja densidad para iniciar nuevos lombricultivos. Los datos cuantitativos relacionados con las lombrices presentes en distintas instancias del cultivo suelen expresarse en términos de su número (“x” cantidad de animales) o de su peso (gramos, kilos). La práctica del arte se sustenta en la numerosidad, y si bien pueden establecerse correlaciones entre el peso y el número de ejemplares, fuera del ámbito del laboratorio, el peso suele ser un dato que genera más dudas que certezas. Desde comienzos de la década del 90 se introducen una serie de cambios en el vermicompostaje, siendo uno de ellos la cantidad de lombrices requerida para iniciarlo, pasando gradualmente de las inseminaciones con 60.000 lombrices por Lecho (2 m2) a las siembras de baja densidad con solo 4.000 a 10.000 lombrices / Lecho, reduciéndose significativamente los costos de implementación del vermicompostaje. Sobre la base de una experiencia de reconversión de residuos (pasto seco de corte, restos de poda, escobajo, orujo y estiércol ovino) en abono en la bodega mas austral del continente (El Hoyo, Prov. Chubut), y ante la falta de lombrices suficientes, se inició un lombricultivo en condiciones de temperie en pleno invierno –fines de junio 2007- (un año particularmente frío y seco) con la siembra de 4 lechos con 5.600 lombrices (1.400 lombrices / Lecho), observándose que: a) Inseminaciones de 1.400 lombrices por lecho permiten expandir la población de un lombricultivo, aún en condiciones de temperie adversas, al menos 32 veces en 232 días (33 semanas), lográndose un apiñamiento de hasta 63.000 lombrices / Lecho (poco mas del 50% del potencialmente alcanzable).; b) Con temperaturas en torno a 100 C en el lecho del lombricultivo, la frecuencia de las cópulas y la producción de cocones es importante, aunque se producen moras significativas en la eclosión. La persistencia de esa temperatura de julio-agosto/septiembre se traduce en un reclutamiento efectivo recién a partir de octubre; c) En lombricultivos de los valles cordilleranos de la Comarca del Paralelo 42 conviene que para el invierno la pila de materia orgánica del lecho supere los 70 cm de alto, aunque ello obligue a disminuirla luego en octubre para que las lombrices (que no profundizan a mas de 40 cm en el sustrato) puedan acceder al alimento de la pila; y d) Las inseminaciones de 1.400 a 10.000 lombrices / Lecho pueden implementarse en cualquier época del año para iniciar lombricultivos en condiciones de temperie (carentes de cobertizos).
INTRODUCCIÓN.
La cuestión “de los números” es un tema recurrente y no puede desvincularse del hecho de que la conducción criteriosa de un lombricultivo requiere referencias objetivas para la toma de decisiones, siendo allí donde los datos cuantitativos juegan un rol preponderante. Optimizar el manejo de un lombricultivo implica conocer las variaciones que experimenta la población de lombrices en función del tiempo y relacionarla con variables diversas (densidad de siembra, dietas, modo de suministro, condiciones meteorológicas, climáticas y otras).
Sin duda el dato al que se accede mas fácilmente es la cantidad de animales presentes ya que un simple muestreo nos lo proporciona, mientras que hallar el peso de los ejemplares de una muestra requiere mas equipamiento (balanza analítica) y otros cuidados de modo que no se arrastren restos del sustrato que alberga las lombrices ni el agua del lavado.
El objetivo del trabajo es esclarecer en términos operativos ventajas y limitaciones inherentes ambas determinaciones (peso o número) y paralelamente, ya que estamos con “los números”, proporcionar información relativa avances en cuanto a cuales son las cantidades mínimas de lombrices requeridas para inseminar nuevos sustratos y aún en condiciones adversas lograr un desarrollo aceptable de la población.
¿CONVIENE OPERAR CON EL PESO DE LOS ANIMALES O CON EL NÚMERO DE EJEMPLARES?
Los datos cuantitativos a los que se accede en función del muestreo (Schuldt y otros, 1998) permiten objetivar la toma de decisiones acerca del manejo del lombricultivo, orientándonos acerca de la evolución del mismo, de si conviene subdividir la población, (o estimar cuando), despoblarlo y paralelamente en cada momento tener un panorama acerca del grado de apiñamiento de la población y su distribución por edades (cocones, juveniles, subadultos y adultos), con lo cual es posible también capturar y dosificar los planteles destinados a la inseminación de nuevos sustratos, dando inicio a nuevos lombricultivos, y en definitiva optimizar cada etapa de las distintas alternativas inherentes a las estrategias de conducción que se implementan (Schuldt, 2006).
La metodología de muestreo que hemos propuesto a los fines de relevar datos sobre la dinámica de las lombrices basan en la cantidad (el número) y no su peso. Una opción que no es más que la continuación de una tradición en lombricultura que ya había sido adoptada por los idóneos con anterioridad a los años 90. Nuestro aporte consistió en desarrollar una técnica con mínimo esfuerzo y distribución de errores conocida, así surge una unidad de muestreo adecuada a los fines propuestos, conformando un extractor cúbico de 7,5 cm de lado, recomendando un tamaño de muestra igual a 3 unidades, es decir promediar la cantidad de lombrices que resulta de la evaluación del contenido de 3 extracciones.
De hecho, mayoritariamente, el manejo del lombricultivo asienta en criterios empíricos en torno al conocimiento del número de individuos y no del peso de los mismos. El peso en el manejo cotidiano genera más incertidumbre que precisión. Determinar el peso de los animales tiene sentido en el ámbito del laboratorio, donde es una práctica habitual (para contrastar distintas dietas, correlacionar parámetros reprobiológicos, etc.), pero es operativamente engorroso cuando se monitorean lombricultivos en condiciones de temperie. No obstante, cada tanto hay quien propicia operar con el peso de los animales y entonces aparecen distintas sugerencias para manejar equivalencias. Equivalencias con demasiada frecuencia basada en datos incorrectos. Basta mencionar algunos ejemplos para entender de qué se trata.
Una pregunta frecuente es ¿cuántas lombrices –Eisenia fetida- hay en 1 kg?, que suele responderse en función del supuesto erróneo de que una lombriz adulta pesa 1 g, cuando esta documentado que Eisenia fetida adquiere la madurez sexual con un peso de 0,25 g (la adquisición de la madurez determina que es un adulto, siendo totalmente disparatado en el caso E. fetida, hablar de animales que se reproducen antes de ser adultos –como he podido leer con sorpresa en un libro de reciente edición) y según dieta puede llegar a pesos máximos de 0,8; 1,0; 1,2 y 1,4 g. En consecuencia el que compra lombrices por kilo nunca sabe a ciencia cierta cuantas compró (¿peso del sustrato y humedad del medio?), aunque las adquiera como lombrices limpias o Clean Worms. Obviamente es posible determinar cuantas lombrices hay en un kilo con precisión, pero para ello se requiere un muestreo de la población para conocer la estructura de la misma y un trabajo prolijo de pesado de los animales (lavándolos con agua y secándolos antes de pesarlos con una balanza de precisión).
La preocupación por conocer el peso de los animales, posiblemente resulte del hecho de que una E .fetida consume diariamente una ración que tiende a su propio peso y así poder extrapolar la cantidad del alimento a suministrar. No conozco ningún establecimiento de envergadura que se maneje con este criterio, resolviéndose operativamente el suministro del alimento con agregar 1 cm por día del alimento. Es decir, si alimento cada 10 días esparciré sobre el lecho o sector de cultivo una capa de 10 cm (con los ajustes del caso en función de la densidad de poblamiento del sustrato, particularidades de la dieta, etc.) (Schuldt, 2006)).
El tema del peso en relación al alimento requiere una solución operativa, lejos de considerar el peso seco del alimento en cuestión y cuyo peso se halla determinado en gran parte por el contenido de agua (porcentaje de humedad) del mismo. Por ello es común observar que se opera con volúmenes (y no con kilos) que es mas adecuado. Otro tanto vale para los productos finales que con buen criterio se comercializan por volumen y no por kilo. De necesitarse alguna correlación quizá convenga establecer algunas convenciones, siendo una de ellas que el peso específico de la mayoría de los sustratos orgánicos utilizados tiende a 0,5 cuando la humedad es del 50% y en consecuencia, e independientemente de la humedad, plantear que una tonelada nominal se equipara a 2 m3.
¿COMO DOSIFICAR EL TAMAÑO DE LA POBLACIÓN PARA INSEMINAR NUEVOS LOMBRICULTIVOS?
Hasta la década del 90 era común que los lombricultivos de Eisenia fetida y Eisenia andrei (lombrices rojas “de California”) se iniciaran con inseminaciones del orden de 15.000 a 20.000 lombrices / Lecho (1 Lecho = 2 m2) en otoño y primavera, mientras que, en invierno y verano se recomendaban densidades de 40.000 a 60.000 lombrices / Lecho (Ferruzzi, 1987). En el año 1990 se lleva a cabo una experiencia piloto documentando que con inseminaciones de baja densidad de 4.000 a 20.000 lombrices se consigue multiplicar la población de lombrices de modo que la saturación (máximo apiñamiento de lombrices) del sustrato orgánico (estiércol vacuno y paja de trigo) se logra con solo un mes de retardo respecto de las siembras tradicionales (Schuldt y otros, 1997). Sobre la base de estas experiencias se adopta como procedimiento estandar para la iniciación de un lombricultivo el mantener las siembras entre 4.000 y 10.000 animales / Lecho (Schuldt y otros, 1999, 2001), planteando algunas proyecciones para la expansión de las poblaciones en distintos sustratos, donde se alcanza el máximo apiñamiento al cabo de 3 o 4 meses según se parta de 10.000 o 4.000 lombrices / Lecho (Schuldt, 2004).
En la práctica significa que en el caso de un sustrato cuya capacidad de porte (máximo apiñamiento) sea 100.000 lombrices / Lecho, partiendo de 10.000 lombrices se llega a ese valor en 3 meses, y con solo 4.000 lombrices se alcanza el mismo apiñamiento (crowding) en 4 meses. Para quien apunte a una escala productiva, que requiere operar con poblaciones de varios millones de lombrices, las siembras de baja densidad son la clave para producir en poco tiempo, y a partir de la compra de lotes pequeños de E. fetida, la cantidad de lombrices necesarias para procesar el flujo de la corriente de residuos programada y lograr una economía importante (1 millón de lombrices.
cuestan de 1.000 a 3.000 u$s). Esta ha sido una de las razones que nos impulsara apuntar a las siembras de baja densidad que, por otra parte, se sustentan en que el mayor potencial reproductivo se manifiesta cuando la población se halla lejos del máximo apiñamiento. Alcanzada la capacidad de porte, la reproducción tiende al mínimo (Schuldt y otros, 2005a,b).
La cuestión práctica a resolver es hasta donde se puede reducir el tamaño de la inseminación por unidad de área del lombricultivo a desarrollar sin reducir la probabilidad de encuentro de los consortes a valores críticos y/o que el crecimiento de la población de lombrices se vuelva demasiado lento. La presencia de secreciones específicas aseguran el éxito reproductivo (Meinicke, 1988; Edwards y Bohlen, 1996). En cuanto al tiempo efectivo requerido para el desarrollo de poblaciones con siembras inferiores a 4.000 lombrices / Lecho, solo recientemente se efectuó una experiencia inédita al respecto, con una inseminación con 1.400 lombrices / Lecho que permite responder la cuestión y plantear alternativas operativas. La misma se efectuó en el viñedo de Patagonian Wines (El Hoyo, Chubut) para reconvertir con un lombricultivo de 4 Lechos los restos de poda, orujo, escobajo y estiércol ovino en abono para reinsertarlo en la producción vitícola del establecimiento.
Los resultados del seguimiento de este ensayo a campo, posibilitan una discusión acerca de los límites de las siembras de baja densidad sustentada con la práctica y efectuadas en condiciones de temperie desfavorables (año frío y seco atípico para la región).
El desarrollo de la población de lombrices desde la inseminación del sustrato hasta el momento del muestreo pareciera hallarse por debajo de los valores esperados, ya que con siembras de 4.000 lombrices / Lecho puede arribarse tras 120 días de vermicompostaje a poblaciones con mas de 100.000 lombrices / lecho (Schuldt, 2004). Con la siembra de 1.400 lombrices / L se necesitaron 100 días mas para adquirir un tamaño poblacional que no sobrepaso el 50% del apiñamiento que se estima tolera el sustrato (experiencias inéditas), una inferencia ratificada por la estructura de la población (alta producción de cocones y relativamente baja representatividad de animales subadultos y adultos)(figura 4), indicando que en pocas semanas (¿4 ó 5?), con las temperaturas de febrero y marzo, se podría expandir la población hasta la capacidad de porte del sustrato utilizado.
Las diferencias observadas parecieran radicar, más que en la baja densidad de siembra, en las condiciones climáticas adversas, que si bien posibilitaron que los consortes se acoplaran produciendo cocones, el que la temperatura del medio de cultivo permaneciera varios meses en torno a 100 C hizo que el tiempo de incubación de los cocones se apartara significativamente de los valores medios (23 días para 220 C) (Dominguez, 2004; Schuldt, 2006) demorando el reclutamiento en meses, como comprobamos a fines de octubre en el viñedo cuando solo muy pocos cocones se hallaban próximos a eclosionar. Una situación común en Patagonia y coincidente con observaciones en lombricultivos de Río Turbio (Prov. Santa Cruz), por lo cual se recomienda una determinada altura de pila de MOB para cada franja latitudinal (Schuldt y otros, 2007).
El lombricultivo del Hoyo, al superar los 60 cm en el mes mas frío, se hallaba dentro de las cotas recomendadas para un año típico. La experiencia del viñedo plantea la conveniencia de elevar la pila del medio / alimento para las lombrices alturas de hasta 1 m, con lo cual se consigue mantener mas elevada la temperatura del medio. El inconveniente de una pila de 1 m (sobre la base de experiencias inéditas en Río Turbio, Prov. Santa Cruz) radica en que tras 11 meses de lombricompostaje la misma desciende a 0,6 m. Las lombrices utilizadas no ingresan a sustratos que se hallan a más de 0,4 m de profundidad, obligando ahorquillar y bajar la pila para que los animales puedan acceder al alimento. Una situación de compromiso puede ser mantener una altura de pila de 0,6 a 0,7 m pero utilizando MOB con menor grado de compostación (previo a la inseminación con E. fetida), o bien incorporar directamente al lombricultivo en progreso una cierta cantidad de alguno de los estiércoles que E. fetida admite frescos (conejo, equino, bovino). Esta última podría ser la opción cuando la temperatura del vermicultivo desciende de 140 C / 150 C . Simultáneamente es importante mantener una buena cobertura con materiales naturales permeables al aire (pasto seco, viruta, aserrín, hojas, restos vegetales en general) y evitar las impermeables (Schuldt y otros, 2005c).
Respecto del grado de humificación que aparenta el sustrato al finalizar la experiencia en el viñedo es adecuado (figura 7). Si bien, en función de la estrategia de manejo del lombricultivo que se implementa, el proceso suele restringirse a 6-9 meses (Schuldt, 2006), no se recomienda utilizar el abono producido antes de los 270 días (Gómez-Brandón y otros, 2008), de modo que la extensión del proceso en relación con la baja densidad de inseminación no es significativa en términos del tiempo de reconversión del sustrato, y constituye en definitiva una solución operativa cuando no se puede acceder directamente al número de lombrices requeridas para los residuos que se pretenden tratar, pudiendo con mínima inversión multiplicarlas hasta alcanzar el tamaño poblacional adecuado y simultáneamente producir abono.
CONCLUSIONES
1) Los datos cuantitativos relacionados con las lombrices presentes en distintas instancias del cultivo suelen expresarse en términos de su número (“x” cantidad de animales) o de su peso (gramos, kilos). La práctica del arte se sustenta en la numerosidad y pueden establecerse correlaciones entre el peso y el número de los ejemplares, pero fuera del ámbito del laboratorio, el peso suele ser un dato que genera incertidumbre, más allá de las dificultades para el común de los cultores para acceder al mismo.
2) Inseminaciones de 1.400 lombrices por Lecho permiten expandir la población de un lombricultivo, aún en condiciones de temperie adversas, al menos 32 veces en 232 días (33 semanas), lográndose un apiñamiento de hasta 63.000 lombrices / Lecho (poco mas del 50% del potencialmente alcanzable).
3) Con temperaturas en torno a 100 C en el lecho del lombricultivo, la frecuencia de las cópulas y la producción de cocones es importante, aunque se producen moras significativas en la eclosión. La persistencia de esa temperatura de julio-agosto/septiembre se traduce en un reclutamiento efectivo recién a partir de octubre.
4) En lombricultivos de los valles cordilleranos de la Comarca del Paralelo 42 conviene que para el invierno la pila de MO del lecho supere los 70 cm de alto, aunque ello obligue a disminuirla luego en octubre para que las lombrices (que no profundizan a mas de 40 cm en el sustrato) puedan acceder al alimento de la pila.
5) Las inseminaciones de 1.400 a 10.000 lombrices / Lecho pueden implementarse en cualquier época del año para iniciar lombricultivos en condiciones de temperie carentes de cobertizos.
BIBLIOGRAFÍA
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 Respuesta #3 - Publicada 23/04/2010 por:  
 Rafaela Ramirez Usuario registrado: Abr 2010
Santo Domingo Este (Santo Domingo Este) - Republica Dominicana
Re: Peso o número de ejemplares, siembras de baja densidad y manejo:
(1 Respuesta)
Estimado Schuldt, Soy Dominicana, maestra retirada,tengo una pequeña porción de terreno y me estoy iniciando en esta actividad, porque me interesa que mis cultivos sean orgánicos. He leído sus artículos y en especial el de: Estimado Peso o número de ejemplares, siembras de baja densidad y manejo... Eisenia fetida (y E. andrei) (Oligochaeta, Lumbricidae) con siembras de baja ... Estrucplan VIII(676):1-7. SCHULDT, M., L. GUARRERA Y L.R. FREYRE, 1997.Ademas de las otras intervenciones.
No me queda claro las medidas de un lecho.
Por recomendación de un amigo construí uno de 3x5 metros, cuantas lombrices tendría que colocar?
Reciba mi mas cordial saludo
Rafaela Ramirez

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 Respuesta #2 - Publicada 04/12/2008 por:  
 Patricio Basaure Usuario registrado: Feb 2006
Santiago (Región Metropolitana) - Chile
Re: Peso o número de ejemplares, siembras de baja densidad y manejo:
(1 Respuesta)
Estimado Miguel:

Por razones ajenas a mi voluntad, este último tiempo lamentablemente no he participado en forma activa en el Foro. Afortunadamente hoy Jueves (01:45 de la madrugada), ingresé al Foro y he tenido el agrado de leer con detención vuestro artículo, muy interesante, actualizado, y sin duda de gran valor. Comparto plenamente los criterios señalados. Reitero mis felicitaciones por las investigaciones realizadas y la gentileza de compartir resultados de las mismas.

Reciba un cordial abrazo.

Patricio

Ver respuesta (1)  
 Respuesta #1 - Publicada 29/11/2008 por:  
 Carlos Navarro Usuario registrado: Nov 2007
Albacete (Albacete) - España
Re: Peso o número de ejemplares, siembras de baja densidad y manejo:
(1 Respuesta)
Estimado profesor:

He leído con mucha atención su artículo. Reciba mis felicitaciones, a la par que le doy las gracias por compartirlo con tod@s nosotr@s. Su aporte es sencillamente imprescindible.

Carlos Navarro

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