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  Mensaje (6 respuestas):
 Publicado 10/02/2009 por:  
 Patricio Basaure Usuario registrado: Feb 2006
Santiago (Región Metropolitana) - Chile
DOSIS DE HUMUS DE LOMBRIZ EN CULTIVOS Y ARBOLES:
Estimados Amigos:
Motivado por diversas consultas en el Foro respecto al cultivo orgánico de diversas especies vegetales, a continuación señalo algunos tópicos como adaptaciones climáticas, requerimientos y prácticas de cultivo sugeridas para algunos cultivares, incluyendo sugerencias de fertilización en base a humus de lombriz.
Frutas y Hortalizas orgánicas, importancia nutritiva:
Las frutas y vegetales orgánicos se transformarán a corto plazo en la alternativa nutricional del futuro. La tendencia actual es buscar formas equilibradas de alimentación en que al menos la mitad de la dieta esté compuesta por frutas y verduras, y la otra mitad por granos enteros y proteínas no grasas, todos ellos cultivados sin aplicación de agroquímicos. Cabe destacar que los consumidores hoy en día a nivel mundial están dispuestos a pagar un poco más por ésta nueva modalidad.
Es posible observar en el mercado internacional que estos productos se comercializan con el respectivo sello que certifica tal calidad, sello que se orienta el asegurar a los consumidores la inocuidad microbiológica y que estos productos están libres de agroquímicos.
Dosis humus a incorporar:
Criterios generales
La dosis a considerar dependerá de diversos factores, entre ellos, condición del suelo en cuanto a su textura (un suelo pesado o arcilloso, así como uno arenoso, requieren de un mayor aporte que uno de textura franca o franco-limoso), estado de degradación (un suelo degradado requiere mayor dosis que uno no degradado), contenido de materia orgánica presente en el suelo (aquel que es deficiente requiere un mayor aporte), tipo de cultivo a establecer (unos cultivos son más exigentes que otros en cuanto a la presencia de materia orgánica, como es el caso del arándano, por ejemplo), población de microorganismos por cm3 del suelo (un suelo que ha sido tratado con agroquímicos en general, insecticidas, herbicidas, etc. presentará una menor carga microbiana, por lo que requerirá una mayor dosis).
De ahí la importancia previa de realizar un análisis del suelo, a objeto de determinar esta dosificación.
La intensidad en el uso de fertilizantes depende de múltiples factores, entre los que se pueden citar disponibilidad de tierras, tamaño de la propiedad agrícola y preparación de los agricultores, tipo de cultivos, productividad esperada, precios relativos de fertilizantes y productos, así como la capacidad económica del productor.
Estos antecedentes son de importancia a considerar al proponerse usar humus de lombriz como una alternativa sustentable de fertilización.
Siempre ha de incorporarse al suelo el humus de lombriz, a una profundidad de 15 -20 o más centímetros y luego ser cubierto por suelo superficial. Esta incorporación se realiza en suelo con humedad no menor al 50%, a objeto de evitar su deshidratación y consiguiente pérdida de microorganismos, que es su principal riqueza, base de la fertilidad de todo suelo.
HORTALIZAS:
Consideraciones generales del cultivo de hortalizas
En el cultivo de especies hortícolas en general, es preciso tener presente la ocurrencia de accidentes climáticos y productivos, los que afectan directamente la calidad y cantidad de producción. Las heladas, las lluvias copiosas o extemporáneas, las sequías prolongadas, los golpes de sol (golpes de calor) –que afectan principalmente a cultivares de tomate, berenjena, zapallo italiano, pepino, melón, sandía, entre otros – vientos fuertes, son factores de riesgo climático.
Los accidentes productivos están representados principalmente por fitotoxicidad causada por aplicación de agroquímicos, sobredosis de éstos o aplicación a destiempo, fumigaciones practicadas en condiciones adversas (altas temperaturas, vientos fuertes), labores culturales en general mal realizadas, extemporáneas o descuidadas, como siembras en alta densidad, labores de erradicación de malezas en desarrollo vegetativo no adecuado del cultivar, así como riegos deficientes.
En éste tipo de cultivos se presentan además fenómenos o anomalías que pueden corresponder a la calidad de la semilla empleada y su genética, a malas prácticas culturales, deficiencias en la fertilización, parámetros ambientales no adecuados al cultivar (luz, temperatura, humedad ambiental), tipología de suelo no apto para la especie hortícola.
Por lo anterior, en el cultivo de especies hortícolas es posible observar trastornos generados fisiológicamente, los que no están asociados a agentes patógenos y no pueden clasificarse como enfermedades, destacando entre ellos la floración prematura (que puede estar relacionado con bajas temperaturas –vernalización-, fenómeno de carácter cuantitativo e irreversible), y puede obedecer también a condiciones de luz, según la especie de cultivo.
Otro fenómeno observable es la prolongación del estado vegetativo, afectando a la formación del fruto a comercializar (caso de vernalización en alcachofas, caso de “cebollones” en cultivar de cebollas por déficit de fotoperíodo, falta de adaptación edafoclimática del cultivar).
No pocas especies y variedades hortícolas presentan genotipos susceptibles a factores climáticos, que se expresan en deformaciones y alteraciones del crecimiento. Así, la condición de doble embrión en semillas de cebolla determina la producción de bulbos dobles, alteración que se manifiesta con mayor intensidad cuando se producen alternancias de humedad y sequías durante el desarrollo del cultivo. También se manifiesta con alternancias de altas y bajas temperaturas, por ejemplo en ajo determina bulbificaciones anormales, desarrollándolos incluso a lo largo del falso tallo.
Diversos cultivares de tomate presentan la condición génica de producir sus elementos florales fusionados, denominados "florones", especialmente en la primera inflorescencia, lo que se ve incrementada por bajas temperaturas durante los primeros estados de desarrollo vegetativo del cultivar. Esta alteración determina en última instancia en el caso del tomate, la presencia de frutos deformados o "roscas".
Es común observar que al realizar una siembra o una plantación, se obtenga una baja emergencia de plántulas. Existen factores de tipo fisiológico regulados por el balance hormonal interno de la planta, o bien por factores ambientales que inducen estados de receso y latencia, que impiden un adecuado establecimiento del cultivar. Lo anterior ocurre por ejemplo cuando se plantan bulbos de cebolla tardía, muy temprano para producción de semilla, como así también semilla de lechuga alterada por altas temperaturas.
Cultivos forzados en invernaderos:
El desarrollar cultivos forzados bajo polietileno (invernaderos), requiere de una adecuada capacitación teórica y práctica sobre el particular, de lo contrario la experiencia con seguridad será negativa.
Las plántulas han de obtenerse usando semillas certificadas, aptas para cultivo forzado (de crecimiento indeterminado), realizando almácigos en bandejas contenedoras de poliestireno, donde el sustrato ha de ser previamente desinfectado. Lo común es 50% arena gruesa de rio y 50% de humus de lombriz.
En la fase de trasplante, a primera maceta o contenedor, se considera la formación del grosor de tallo mediante podas sucesivas, y determinación del sistema de conducción que se hará a la planta.
Posteriormente viene la fase de trasplante definitivo a maceta de producción. Cada trasplante, desde almácigo a producción, se realiza en sistema de raiz protegida.
En macetas formación y producción se considera 1/3 arena gruesa, 1/3 humus de lombriz y 1/3 de tierra de textura granulosa previamente desinfectada.
La fertilización, según estado de desarrollo vegetativo, debe considerar aportes de nutrientes tanto al suelo como a nivel foliar.
Los riegos se determinan igualmente en su frecuencia según desarrollo vegetativo del cultivo.
Cada fase productiva, requiere que todo tipo de recipiente y sustrato empleado sea sanitizado, una vez concluido el proceso.
Cultivos en lechos:
El establecimiento de cultivos hortícolas sobre el sustrato de lechos o cunas de vermicompostaje es interesante atendiendo que maximiza el uso de una superficie de trabajo dado y otorga beneficios en cuanto a obtener alimentos sanos, orgánicos y a bajo costo.
Las sugerencias a ésta práctica saludable se orientan a los siguientes aspectos básicos:
1.-Lo ideal es el uso de semillas certificadas, y en caso específico de emplear semillas corrientes de autoproducción, desinfectar orgánicamente las mismas. Esta modalidad, permitirá otorgar seguridad fitosanitaria al cultivo en desarrollo, lo que es vital.
2.-Las plántulas se deben obtener mediante la práctica de almácigo en contenedor (bandejas térmicas almacigueras), las que permiten obtener el máximo de eficiencia, dado que otorgan temperatura extra que favorecen la germinación, individualizan cada planta, lo que ayuda a la fitosanidad de las mismas, permite la formación de un cepellón cónico que protege el sistema radicular, lo que evita trastornos al trasplante y daños mecánicos en filamentos radiculares (entrada de infecciones de todo tipo, especialmente hongos, bacterias y virus).
Cabe señalar, que estas bandejas almacigueras son standard, del mismo tamaño (generalmente de 50 x 60 cms), difiriendo unas de otras en cuanto a su altura y cantidad de cubículos (desde 36 a 240 cubículos). Según la especie a cultivar, referido a tamaño de la semilla y desarrollo radicular, se ocupará una u otra. Por ejemplo, para cultivares cuya semilla es grande y su sistema radicular extenso, se emplean aquellas que tienen un cubículo individual mayor, (total 36 por bandeja), como es el caso de obtención de plántulas de sandías. Para obtener plántulas de lechugas, se utilizan normalmente las con capacidad de 240 cubículos.
Otra ventaja no menor, es que permite este sistema, antes de realizar el trasplante, dar un manejo de formación a la planta, como en el caso del tomate, el melón. zapallito italiano u otros cultivares, de engrosar su tallo para incrementar su resistencia al peso frutal y acelerar su crecimiento vegetativo, especialmente en altura. Siendo esta fase preliminar de crecimiento de todo cultivar el más delicado, facilita su manejo general y realización de prácticas de fitosanidad, tanto visual, manual como mediante el aporte de pulverizaciones preventivas con pesticidas orgánicos.
3.-Al realizar el trasplante (generalmente debe realizarse cuando la plántula tiene al menos 4 hojas verdaderas, además de las dos falsas correspondientes a los cotiledones en toda especie), se extrae cada una con su cepellón intacto, el cual envuelve el sistema radicular, y se sitúa sobre el sustrato, en una línea de plantación central, en la cual previamente se han practicado orificios circulares acordes al tamaño del cepellón más un centímetro de excedente por lado, y de altura que permita introducir totalmente el cepellón (esta práctica se logra utilizando por ejemplo, un envase de enlatado general o un envase cortado de refresco del tipo desechable de plástico.
4.-Las distancias entre plántulas, sobre la línea central de cultivo en el lecho, puede ser standard de 30 cms. para cultivos menores, de 50 cms. para medianos y 70 cms. para aquellos de gran producción frutal (como es el caso del tomate). Para cultivos como rábanos, zanahorias, ajos y similares, la distancia promedio standard a considerar puede ser de 10 cms. entre plántulas.
5.-La idea de standarizar las distancias de cultivo según especie a cultivar, es la instalación de una manguera de 1/2" flexible, que permita el riego por goteo a cada planta a un costado de su base radicular, en superficie, de acuerdo a sus requerimientos hídricos específicos, independiente del sustrato del lecho.
6.-Si bien es cierto que el cepellón que cubre cada plántula actúa como un medio aislante del sustrato mismo, aconsejo envolver previamente (en forma suave), cada cepellón con gaza de algodón, de manera que contenga el mismo, pero no interfiera con el crecimiento de raicillas y pelos radiculares y los procesos de osmosis que se generan, beneficiosos para absorver nutrientes solubles provenientes del sustrato en vermicompuesto.
7.-Una última sugerencia, es cubrir la superficie del lecho con una malla semisombra negra de alta densidad, en toda su superficie superior, a objeto de evitar la deshidratación del sustrato donde permanecen las lombrices. El color negro debe preferirse, para minimizar la presencia de malezas, favorecidas en su fotosíntesis por mallas de color claro.
Según el cultivo a establecer, y previa determinación de distancia entre plántulas, a dicha malla se le debe practicar en la misma medida (centro y distancia), los orificios que permitan disponer cada trasplante.
Almácigos con humus de lombriz
En agricultura, el término "almácigo" es equivalente a "sementera", que es lugar o superficie que se prepara para sembrar semillas en general, y que corresponde a la primera fase en aquellos cultivos que no son de siembra directa, sino de almácigo y posterior trasplante.
Otra forma de expresar el término,: "almácigo o sementera consiste en la siembra más o menos densa de un pequeño sector de suelo, preparado previa y esmeradamente, mantenido en óptimas condiciones, donde las semillas una vez emergidas, generan las plántulas las que reciben cuidadosa atención en riego, desmalezadura, raleo, desinfección, etc. antes de su traslado al lugar definitivo". Es una práctica bastante delicada que los horticultores en especial, saben ejecutar en forma acabada y de la cual depende en gran medida el resultado y éxito final del cultivo a establecer.
En cuanto al término "el mal de los almácigos", generalmente se relaciona con el término"damping-off" o "caída de plántulas en almácigo". La causa principal de este problema es la alta densidad de siembra, por lo que es necesario para evitar el mismo, un raleo del almácigo.
El raleo, por lo general, coincide con la labor de desmalezadura del almácigo en forma manual, momento en que se aprovecha además para efectuar una selección de las plántulas, eliminando las débiles y aquellas que manifiestan a temprana edad características extrañas a la variedad en cultivo o cualquier anomalía o enfermedad. Para menos complejidad, lo importante ser preciso en la dosificación de semilla a la siembra y empleo de semilla certificada.
El uso de contenedores del tipo speedling en la producción de almácigos, conlleva una serie de ventajas. Entre ellas económicas, la reducción de problemas sanitarios, obtención de plantas en forma más temprana y un mejor uso del espacio físico.
Lo anterior, unido a un manejo adecuado, permite obtener plantas de alta calidad.De los diversos contenedores empleados, los más comunes de uso masificado en el agro, especialmente en producciones tecnificadas e invernaderos, son los de poliestireno expandido. Estos tienen la característica de presentar distinto número de celdas por unidad, pero manteniendo igual dimensión exterior por bandeja.
Si bien aquellas bandejas que presentan celdas pequeñas tienen la ventaja de reducir los costos de producción, la calidad de las plantas generadas (plantines o almácigos), comparada con las generadas en bandejas de celdas de mayor tamaño, es menor.
En general, se puede afirmar que las plantas desarrolladas en bandejas con celdas de mayor tamaño, son más altas, vigorosas, con un mayor desarrollo foliar, peso seco, poseen un mayor desarrollo radicular y son más precoces, que aquellas que emergen en bandejas con celdas pequeñas.
Las plántulas obtenidas de contenedores con celdas grandes prácticamente no sufren de stress al trasplante, se acorta el número de días entre siembra y trasplante, fundamentalmente porque las celdas mayores poseen un mayor desarrollo radicular, gracias al mayor volumen de sustrato, que permite una mayor aireación y volumen de agua disponible.
Para realizar estos almácigos tecnificados, se emplea semilla certificada, de mayor calidad que la común, lo que implica un mayor costo/semilla, la cual se caracteriza por sus bondades de emergencia, sanidad y productividad.
Como sustrato en almácigo, se considera el uso de arena gruesa y humus de lombriz, en proporciones igualitarias. La arena gruesa permite una mayor aireación a nivel radicular, facilita el desarrollo vertical y expansivo de la masa de raicillas, evita inundaciones por fácil drenaje, y por su composición mineral, aporta nutrientes, mediante la solubilización de los mismos por acción enzimática y digestiva de los diversos microorganismos del suelo (siempre que existan éstos). De ahí la importancia de mezcla de arena y humus de lombriz en el sustrato de todo almácigo. Cabe señalar que por el alto contenido de sales que generalmente presentan las arenas, se recomienda realizar un lavado previo de la misma para eliminar dichos excesos.
En almácigos de hortalizas, se puede considerar también la modalidad de 1/3 del volúmen total de cada casillero de la almaciguera, para el aporte de humus de lombriz, bajo el cual va 1/3 de aporte de arena gruesa sanitizada y sobre el humus tierra de óptima calidad igualmente desinfectada.
Los aportes posteriores en éstos cultivos, son al trasplante, incorporando el equivalente a 1/4 kgr. por planta en cada casillero, y posteriormente, aportes de 1/4 kgr. por mata cada 30 dias, desde floración a inicio de término del fruto.
En el caso de no considerar almácigo y trasplante, sino siembra directa, debe aportarse al camellón de plantación una dosis equivalente a la mencionada por planta, tomando en cuenta la densidad de plantación establecida en el cultivo (número de plantas por metro lineal y distancia entre camellones o líneas de cultivo).
Los aportes posteriores en plantación directa, son similares a los señalados para almácigo-trasplante. Al igual que en el caso de los frutales, el aporte total de humus de lombriz, puede ser considerado en un 50% como abono foliar aplicado por aspersión, lo cual recomiendo en forma muy particular.
Cultivo de alcachofas
Generalmente, es un cultivo del tipo permanente, que se renueva cada 2 a 3 años. Resiste el clima frío, pero se da mejor en ambiente fresco, benigno, con períodos brumosos, donde produce más temprano y las alcachofas mantienen una calidad superior. Las localidades que reciben la influencia del mar son las más favorecidas.
Es una planta relativamente rústica, en cultivos comerciales deben preferirse terrenos profundos, fértiles y bien drenados. Un buen sistema de drenaje es esencial para mantener y prolongar la vida de un alcachofal y lograr buenos rendimientos. La humedad excesiva provoca pudriciones del cuello y la pérdida de la planta afectada.
La distancia de plantación más usual es de 1 metro por lado. En tierras muy fértiles, conviene aumentarla a 1.10 0 1.20 metros por lado, hasta 1.50 por lado.
En todo caso, una plantación simétrica, permite arar y cultivar en todo sentido, facilita la mecanización de las faenas y limita la labor manual sólo al sector que rodea a la planta.
La cabida de plantas por hectárea (10.000 m2), en función de las distancias adoptadas, es la siguiente: 80x0 cm = 15.625 plantas, 90x90 cm.=12.345 plantas, 100x100 cm.= 10.000 plantas, 110x110 cm. = 8.264 plantas, 120x120 cm. = 6.944 plantas, 140x100 cm. = 7.143 plantas.
Estas densidades contrastan con las vigentes en extensos alcachofales (por ejemplo en California), los cuales se plantan a 2.40 x 1.80 metros o 1.80 o 2.0 x 1.50 metros, que implican sólo 2.300 a 3.000 plantas por hectárea. Esto último se explica, porque se emplean variedades que por naturaleza y por manejo, crecen en forma arbustiva y se mantienen durante 10 a 15 años.
Este cultivo responde en forma excelente a un buen aporte de materia orgánica. El nitrógeno desempeña un papel muy definido, dado que estimula y acelera el desarrollo de la planta y anticipa la producción de cabezas.
El humus de lombriz se debe incorporar previo al establecimiento del cultivo, al momento de preparar los camellones de plantación, y aportar durante el cultivo, en forma localizada, sobre la línea de cultivo, al momento de la aporca. La dosis recomendada es de 6 a 9 toneladas por hectárea. Se sugiere realizar aplicaciones foliares de humus de lombriz líquido, cada 15 días, en los períodos de mayor actividad productiva (desde inicio de formación de cabezas y en período de brotación). Considerar 5-6 aplicaciones foliares por temporada es una adecuada fertilización, dado lo exigente que es éste cultivo en nutrientes.
Incorporar humus de lombriz en surco de riego no es una buena alternativa, las pérdidas de nutrientes por lixiviación, drenaje, volatilización o simple arrastre, serán considerables, siendo mínimo el aprovechamiento directo por las plantas. La flora de microorganismos que presenta el humus de lombriz, principal riqueza de éste, se ve afectada seriamente con un exceso de humedad (falta de oxígeno principalmente, y disolución de nutrientes requeridos para su auto sostén y reproducción).
La dosis de 6 toneladas por hectárea permite esperar una media de 36.000 capítulos por hectárea y la dosis de 9 toneladas una media de 38.000 capítulos por hectárea. Ambas dosis no presentan diferencias significativas en cuanto al porcentaje de descarte y peso de los capítulos o cabezas, igualmente respecto al número de hijuelos y yemas producidas por planta. Cabe señalar que sí aumenta en forma significativa la producción total y distribución de la materia seca, siendo la hoja el mayor receptor de ésta, igualmente acontece en cuanto a la absorción y distribución de nutrientes.
Cultivo de papa
Diversas son las enfermedades causadas por virus en el cultivo de la papa, entre ellas se ubican el mosaico severo, enrollamiento de la hoja y el mosaico leve o latente.
Los síntomas de éstas enfermedades se presentan tanto a nivel foliar (hojas), como en tallos, tubérculos y planta en general. Los síntomas más frecuentes y posibles de observar a simple vista, son los mosaicos, los moteados, venas transparentes, enanismo, necrosis de yemas y/o de hojas, clorosis y deformaciones de tallos y de hojas. Las hojas se observan más pequeñas de lo normal, arrugadas, enrolladas o más erectas de lo común, así como es posible observar que sus márgenes son irregulares.
Diversas son las medidas posibles de adoptar para enfrentar este problema, entre ellas caben destacar las siguientes:
Uso de variedades resistentes o tolerantes a virus, emplear semilla certificada, para garantizar el establecimiento de un cultivo con material vegetal sano y homogéneo, descarte y eliminación de plantas enfermas. El eliminar toda planta del cultivo (sea planta de papa o maleza espontánea) que presente síntomas de virosis, lo que se debe realizar previo a la floración, permite disminuir en gran medida la fuente de infección. Estas plantas deben ser arrancadas, secadas y quemadas fuera del área de cultivo en particular, y que se haya aislado la superficie donde se estableció el cultivo con fines de generar semilla. A modo de reseña, un cultivo orientado a producir semilla de papa, debe estar aislado de una producción orientada a la comercialización como fruto, y en lo posible, lo más alejado de cultivo que son hospederos naturales de virosis, como son el pimiento, ají, tabaco, y cucurbitáceas (melón, sandía especialmente), así como tomate. Es importante a su vez, considerar la dirección predominante de los vientos, para evitar la infestación de vectores (pulgones) vía eólica.
El mantener un programa fitosanitario en base a productos orgánicos, para evitar la presencia e infestación de plagas vectores, teniendo especial cuidado en la prevención en la época pre-floración es una exitosa medida. Cabe destacar que las plantas con mayor desarrollo vegetativo cerca de su madurez, son más resistentes a las virosis en general. De igual manera, la práctica de sembrar en fechas tempranas permite evitar la coincidencia de una posible infestación de una población de pulgones (vectores de virosis) cuando la planta es menos resistente.
De suma importancia es realizar un adecuado control de malezas, atendiendo que éstas actúan como reservorios de virus y pulgones. Este control debe ser mecánico, y en forma orgánica, empleando la práctica de la alelopatía, uso de compuestos vegetales, restricción de luz (técnica de cobertura o mulch) y del agua, privilegiando el riego tecnificado, en especial el sistema de goteo.
En lo posible, adelantar la cosecha, lo que permitirá
evitar la diseminación tardía de la enfermedad. Evitar o disminuir al máximo el paso de animales, maquinarias y humano por el cultivo, especialmente cuando el cultivo presenta un follaje abundante (próximo a juntarse entre hileras), lo que permitirá disminuir en gran medida las posibilidades de transmisión vía mecánica.
En el mismo sentido del punto anterior, realizar todas las labores de cultivo en forma oportuna y cuidadosa, evitando dañar las plantas, toda herida (foliar, de tallos o radicular) es una vía de entrada para las virosis y otras enfermedades.
Quizás una de las medidas más importantes, (asumiendo que la agricultura orgánica se basa en una estrategia donde se complementan cada una de las acciones a considerar), es una preparación meticulosa del suelo pre establecimiento del cultivo, incorporando humus de lombriz a nivel de cada hilera, el cual además de aportar la necesaria materia orgánica, porosidad y textura al suelo, especialmente a nivel de formación del tubérculo, y los nutrientes básicos, incorpora una importante población de microorganismos que actuarán como controladores de otros, solubilizadores de minerales, aportadores de enzimas y soluciones ricas en nutrientes, y serán de gran ayuda en mantener la sanidad del suelo.
Las dosis generales que se recomiendan para este cultivo, corresponden a 5 toneladas de humus de lombriz por hectárea al preparar el suelo para la siembra y 3 toneladas por hectárea en la época de floración.
Cultivo de maíz:
Las plantas de maíz presentan en su desarrollo vegetativo un tallo principal y tallos secundarios o "macollos". El tallo principal tiene la capacidad de generar una espiga, que se denomina "espiga principal", la cual es fértil casi en un 100%. Los tallos secundarios o "macollos" generan "espigas secundarias". Los macollos en general son de baja prolificidad, en promedio sólo 1 de 4 son fértiles y generan una espiga secundaria.
Según la variedad de la especie de cultivo, se pueden observar 1, 2 y hasta 3 "macollos" o tallos secundarios de buen vigor en plantas de maíz.
Se recomienda previo al establecimiento del cultivo, realizar un análisis de suelos, a objeto de determinar los requerimientos de nutrientes y establecer dosis más acertadas.
En general, se sugiere en cuanto a fertilización, una dosis de 3 toneladas de humus de lombriz por hectárea al momento de la siembra y al inicio del macollaje otra dosis de 3 toneladas por hectárea, incorporando el humus de lombriz a un costado de cada hilera de plantación, a unos 10-15 centímetros de profundidad, optando por el costado más cercano a la línea de riego.
Plantas medicinales y aromáticas:
En el cultivo de estas especies, en general se recomiendan las siguientes prácticas culturales:
1.-Rotación de cultivos: en el diseño de las rotaciones de cultivo, es preciso intercalar plantas con cosecha de flores, hojas, semillas y raíces, combinar diferentes familias de plantas por razones fitosanitarias, considerando que algunos cultivos son anuales, otros bianuales y algunos perennes.
2.-Abonadura en verde: sembrar cultivos de leguminosas con el fin de incorporar en su máxima expresión la biomasa, lo que permite reciclar cantidades importantes de nutrientes, inducir altos niveles de actividad biológica y mejorar las características físicas-químicas del suelo, además, proteger los suelos de erosión, se logra disminuir las malezas, entre otros beneficios.
3.- Control de malezas: Se aduce que el control de malezas es uno de los problemas más difíciles de solucionar en la agricultura orgánica, lo cual no es efectivo, si se elige inicialmente un suelo con bajo nivel de enmalezamiento, se aplica la rotación de cultivos y la abonadura en verde antes descrita. Luego, una vez establecido el cultivo, se debe observar constantemente su desarrollo y germinación, controlando las malezas en su crecimiento inicial, lo que facilita su control mecánico/manual. En cultivos perennes se recomienda el uso de mulch orgánico para controlar las malezas, cuidando que la altura no supere el nivel de corte en cultivos de cosecha de hojas como es el caso del toronjil o la salvia.
4.- Fertilización: la fertilización se debe hacer en base a la incorporación de humus de lombriz, el cual debe ser de buena calidad. Se debe aplicar en primavera, previo análisis de suelos y los requerimientos específicos de cada cultivo. En general, se recomienda aplicar entre 5 y 10 toneladas por hectárea, incorporado superficialmente a nivel de la línea de cultivo. En cultivos que se realizan varios cortes por año, como es el caso del toronjil, salvia y la hierba de San Juan, se recomienda aplicar 5 toneladas/há después de cada corte.
Cultivo de Lufa:
Enredadera, especie que se adapta muy bien a diversos climas, desde templados a los áridos secanos.
Se sugiere en forma general una dosis de 4 toneladas de humus de lombriz y 5 kgr. de semilla por hectárea.
Se recomienda la ejecución de almácigo en speldding (bandejas de poliestireno con cubículos de 5x5 cms cada uno), su trasplante a bolsa almaciguera hasta una altura de planta no inferior a los 30 centímetros. Su primer estado vegetativo es muy delicado y de suma importancia cuidar en el aspecto fitosanitario y de fertilización foliar.
Fertilización de praderas:
Desconociendo qué especies vegetativas conforman una pradera en particular, debo señalar que en general éstas comprenden una base (si no la totalidad), de una leguminosa, especies que tienen la facultad de absorver el nitrógeno del aire, gracias a que en su sistema radicular, poseen nódulos característicos que albergan las famosas bacterias nitrificadoras que realizan tan importante labor.
De hecho, una de las prácticas recomendadas con "altavoz" en agricultura orgánica, es la "abonadura verde", que consiste en establecer previo al cultivo de interés final, una leguminosa (haba, arveja, alfalfa, etc), a objeto de nitrificar el suelo en gran medida, sin contaminar, en disponibilidad y solubilidad inmediata para el vegetal.
Cabe destacar, que por mucho que aportemos los nutrientes y realicemos los manejos adecuados de una pradera, si no respetamos la carga animal por hectárea, según especie, iniciaremos un proceso de degradación de ésta.
Como práctica de fertilización general, se recomienda una dosis en el rango de 3 a 6 toneladas anuales de humus de lombriz por hectárea, según el manejo y estado de la misma.
Arboles, viveros:
La obtención de plantas de calidad, sanas y robustas, es fundamental para el desarrollo futuro de árboles de toda especie.
Una manera adecuada para obtener plantas en estas condiciones es produciéndolas en viveros, teniendo presente las consideraciones señaladas en intervenciones anteriores del Foro.
El aporte de fertilizantes y sus dosis van a depender de los resultados y recomendaciones emanadas del análisis del suelo respectivo. Una vez efectuada la siembra, se tapan as semillas con humus de lombriz, para evitar la formación de costras superficiales, luego se apisona ligeramente con rodillo liviano y finalmente se aplica un riego suave en forma de lluvia. Si es al aire libre, y la temperatura ambiental es alta, es preciso sombrear el área de siembra.
Si se ha realizado una adecuada preparación del suelo, es necesario la aplicación de fertilizantes en dos períodos:
una semana terminada la emergencia de las plántulas y una vez que se ha efectuado la poda de raíces. Se aplican fertilizantes orgánicos en forma foliar principalmente.
Recomendación general en dosis de humus de lombriz:
Platabandas siembra: 4 kgr./m2
Fertilizaciones intermedias: 250 cc./m2 (humus líquido)
Repique y/o trasplantes: 250 grs/planta
Otras aplicaciones: 500 cc/arbolito cada 3 meses (humus líquido)
Se sugiere complementar estos aportes con otros fertilizantes orgánicos foliares, especialmente nitrogenados.
Sugiero la siguiente modalidad general, al establecer los árboles en forma definitiva: Una vez realizado el trazado para ubicar los árboles, en cada punto, excavar un cuadrado de 50x50x50 cms (puede ser mayor si los árboles presentan un mayor desarrollo radicular), teniendo presente que los primeros 25 cms. excavados queden a un costado y los otros 25 cms. a otro costado. (la primera capa de 25 cms. es más rica en nutrientes y microorganismos, si existen en el perfil, y es menos compacta que la inferior, por ello no mezclarla).
Posteriormente, inundar cada hoyo excavado, y dejar que el agua penetre en el suelo hasta que el hoyo quede nuevamente libre de agua (según el suelo y su compactación, dado que los arcillosos son impermeables, esta operación puede durar horas o días.
A continuación, aportar arena gruesa de río, (idealmente lavada previamente), de manera de cubrir un tercio del hoyo. Esta capa actuará como filtro y ayudará al drenaje de exceso de agua, así como facilitará desarrollo radicular y aireará el medio.
Sobre la capa de arena, disponer el árbol, cuidando que la posición radicular corresponda a la intensidad de los vientos, y que permita un crecimiento erecto del árbol). Para evitar posibles infecciones, se sugiere eliminar toda raicilla en mal estado, quebrada o semi quebrada - poda radicular- y sumergir la masa radicular en solución de agua con cloro (dosis 5 litros de agua/20 cc. cloro común 50% concentración).
Luego cubrir otro tercio con humus de lombriz, de manera que fije en forme acomodada el árbol, labor a realizar en forma cuidadosa, manual, evitando que queden espacios de aire.
Por último, aportar de la primera capa extraída al excavar, el otro tercio faltante para rellenar totalmente el hoyo. (idealmente puede previamente desinfectar este material, lo más sencillo es mediante solarización, o usando agua caliente, vapor caliente de agua o con tratamiento de formaldehído én solución con agua al 40%.
El resto del material extraído del hoyo, sobrante, se esparce alrededor del árbol plantado, para formar la taza, equivalente inicialmente a 1 m2.
En plantación de árboles frutales en general, en establecimiento inicial, la recomendación es aportar humus de lombriz equivalente al 50% del volúmen del hoyo de plantación post-trazado, que generalmente es de 50x50x50 cms. para éstas especies. Este aporte debe ser localizado en la parte inferior, a nivel donde descansarán las raices y raicillas del frutal a establecer.
En los primeros años, antes de iniciar la producción comercial, el aporte sugerido de humus de lombriz por árbol es de 2-3 kgr. cada 6 meses, debiendo ser incorporado a nivel de taza a unos 15-20 cms. de profundidad.
Los aportes en etapa productiva comercial pueden incrementarse a 4-5 kgr. por árbol cada 6 meses, privilegiando los aportes en etapas pre-floración, cuaja y formación final del fruto. Parte de dicho aporte (hasta un 50%), puede ser realizado mediante aplicación foliar de humus líquido.
Cítricos, aporte de humus:
Los cítricos en general, responden en forma excelente al aporte de humus de lombriz. Es preciso confeccionar una taza al pié del árbol, cuya dimensión ha de ser equivalente a la superficie foliar. Esta ha de de ser esponjada, libre de malezas. Se incorpora humus de lombriz en dosis de 5 kg. por árbol cada 6 meses y se cubre con 10 -15 cms. de suelo para evitar su deshidratación. Es preciso reforzar con humus de lombriz líquido cada tres meses, ya sea en forma de aplicación foliar o mediante sistema de riego por goteo. Para mejorar la cuaja de flores, conviene pulverizar especialmente en época de floración.
Es fundamental cubrir el aporte de humus de lombriz con suelo, atendiendo que éste excelente insumo bioactivador se debe mantener en todo momento, desde el proceso productivo, cosecha, envasado, almacenaje y posterior aplicación, con una humedad media no inferior al 40-50%, dado que su principal riqueza es la flora de microorganismos contenidos en él, quienes son fundamento de la fertilidad de todo suelo, y que como todo ser vivo, requieren contar con oxígeno, elemento que extraen de las moléculas de agua, además de evitar la deshidratación, fatal para todo ser vivo.
La propia textura del humus de lombriz, su granulometría coloidal, determinan un material poroso, donde el intercambio de oxígeno y CO2 se realiza sin dificultad, por ello la cobertura señalada no es un obstáculo para dicho intercambio.
Por lo anterior, cabe señalar que todo humus de lombriz que sufra de deshidratación extrema (ya sea por acción del viento, temperatura ambiental, etc.) se transforma en un material inerte, sin vida, y por lo que su acción final no será más allá de mejorar la textura del suelo donde ha sido aportado, en ningún caso actuará como bioactivador del mismo.
Un saludo cordial.
Patricio


 Respuesta #6 - Publicada 20/10/2009 por:  
 Luis Usuario registrado: Oct 2009
Los Mochis (Sinaloa) - México
Re: DOSIS DE HUMUS DE LOMBRIZ EN CULTIVOS Y ARBOLES:
(1 Respuesta)
Excelete clase no has dado, muchas gracias de antemano, pero tengo algunas inquietudes acerca de las dosis de aplicación de humus líquido en riego por gravedad, pues como explicaste arriba depende de muchos factores para lo cual necesitamos un analisis de suelos, quisiera ver si me prodrías ayudar, como por ejemplo, cuanto recomendarias aplicar por hectárea en maíz y frijol, pues algunas personas aca me recomiendan dosis muy altas a mi parecer (80-100 L/ha). Y si en frijol lo puedo aplicar al follaje junto con fungicidas para el control de Sclerotinia sclerotiorum y cuanto, si me podrias ayudar te lo agradeceria muchisimo.

Ver respuesta (1)  
 Respuesta #5 - Publicada 15/02/2009 por:  
 xlc Usuario registrado: Jul 2007
Guayaquil (Guayas) - Ecuador
Re: DOSIS DE HUMUS DE LOMBRIZ EN CULTIVOS Y ARBOLES:
(2 Respuestas)
Saludos Sr. Basaure!

Hace un par de días le expresaba mi inquietud respecto
a la aplicación de humus al suelo en plantaciones de frutales en producción.
Buscando en el foro encontré este aporte de Manuel Navias
que he copiado aquí.
Me interesa su opinión al respecto.
Saludos,
Xavier

Adjunto aporte de Manuel Navias:

"Re: Cómo se aplica el humus al suelo?:
Estimada Vero..

De acuerdo a mi experiencia en la aplicaciòn de humus de lombriz en cultivos comerciales, he experimentado EXCELENTES resultados utilizando el humus debidamente tamizado o disgregado, con una humedad cercana al 35% en mezcla fìsica con los fertilizantes inorgànicos, con la debida capacidad de campo (cantidad de agua retenida por el sustrato que permitirìa la absorciòn de los nutrientes).
En mis tesis y comprobaciones, he obtenido como resultado final que, al aplicar humus de lombriz en cultivos comerciales, puedes llegar a reducir hasta en un 35% la cantidad de fertilizantes inorgànicos. Lo he aplicado al voleo o incorporado en 4 ò 5 puntos a 20 cm de la base del tallo de las plantas (esto encarece un poco la aplicaciòn, por la mano de obra, pero si NO tienes buena capacidad de campo, èsta serìa la mejor opciòn para aplicarlo).

Estoy a punto de terminar un año de pruebas agrìcolas comerciales con humus de lombriz, manteniendo todo el marco cientìfico que la investigaciòn lo requiere, en cultivos tropicales comerciales: arroz, banano,plàtano cacao, con EXCELENTES resultados en comparaciòn con los testigos.

Lo bàsico en cualquier tipo de absorciòn de nutrientes de una planta, te lo darà la humedad del sustrato (antes mencionada como capacidad de campo). Con buenos niveles de humedad, no es necesario incorporarlo (por costos)...aunque te garantizo que el beneficio/costo de hacerlo, es increìble..

Te invito a realizar tus pruebas.

Saludos,
Manuel"




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 Respuesta #4 - Publicada 13/02/2009 por:  
 Miguel Schuldt Usuario registrado: Feb 2006
El Bolson (Rio Negro) - Argentina
Re: DOSIS DE HUMUS DE LOMBRIZ EN CULTIVOS Y ARBOLES:
(1 Respuesta)
Estimado Patricio:

Despues de leer este excelente articulo, estimo que es la contribucion que todos esperaban dada la cantidad de interrogantes sobre el tema en los ultimos tiempos.

Felicitaciones.

Un abrazo Miguel

Ver respuesta (1)  
 Respuesta #3 - Publicada 10/02/2009 por:  
 xlc Usuario registrado: Jul 2007
Guayaquil (Guayas) - Ecuador
Re: DOSIS DE HUMUS DE LOMBRIZ EN CULTIVOS Y ARBOLES:
Saludos Sr. Basaure!

1.¿De qué manera incorporo el humus al suelo a una profundidad de 15-20 cms en plantaciones en producción de árboles frutales (ej. cacao)?
Supongo que la aplicación se hace en el area que cubre la copa del arbol. ¿Tengo que remover la tierra? Con eso dañaría las raisillas secundarias, además de ser una tarea interminable.

2.¿Podría proporcionarme información sobre el humus líquido?

Xavier

 Respuesta #2 - Publicada 10/02/2009 por:  
 Luis Javier Torres Usuario registrado: Feb 2008
Tuxtla Gutierrez (Chiapas) - Mexico
Re: DOSIS DE HUMUS DE LOMBRIZ EN CULTIVOS Y ARBOLES:
(1 Respuesta)
Excelente tu aportación Patricio. La agradezco mucho porque me será de gran utilidad en mis proyectos de cultivo tanto de frutales como de hortalizas.

Ver respuesta (1)  
 Respuesta #1 - Publicada 10/02/2009 por:  
 Francisco Landero Usuario registrado: Sep 2008
México (D.f.) - México
Re: DOSIS DE HUMUS DE LOMBRIZ EN CULTIVOS Y ARBOLES:
(1 Respuesta)
Estimado Patricio

Como siempre, excelente intervención, le agradezco.

Tendrá mas información sobre la siembra directa en lechos de lombriz? Se hace depués de la primera subdivisión? al término (6 meses)? se puede utilizar el humus después de cosechada la horatliza?

de antemano muchas gracias

su amigo Francisco de Landero

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