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  Mensaje (1 respuestas):
 Publicado 12/11/2009 por:  
 Miguel Schuldt Usuario registrado: Feb 2006
El Bolson (Rio Negro) - Argentina
CORRELACIONES ENTRE EL NUMERO Y EL PESO DE LAS LOMBRICES:
CORRELACIONES ENTRE EL NUMERO Y EL PESO DE LAS LOMBRICES.
INTRODUCCIÓN.
La conveniencia de utilizar el dato del número de lombrices presentes en un cultivo y referirlo a una unidad de superficie, ya sean lombrices por lecho (cantidad de lombrices / 2 m2) o por metro cuadrado, ha sido respaldado en varias oportunidades (Schuldt, 1993, 2002, 2008), al margen de existir una sólida tradición al respecto (Ferruzzi, 1987, Schuldt, 2006) y que se ha visto reafirmada desde que desarrollamos las bases para implementar muestreos que permiten, con un error conocido, determinar la estructura de una población, conocer su distribución de edades y el numero relativo y absoluto para cada instancia del cultivo (Schuldt y otros, 1998). No obstante hay quienes manejan valores en torno al peso, y aunque siempre hemos puntualizado los errores inherentes a estas estimaciones, algún interés suscita, como se aprecia con solo visitar el foro de la página.
El tema no puede desvincularse del hecho de que la conducción criteriosa de un lombricultivo requiere referencias objetivas para la toma de decisiones, siendo allí donde los datos cuantitativos juegan un rol preponderante. Optimizar el manejo de un lombricultivo implica conocer las variaciones que experimenta la población de lombrices en función del tiempo y relacionarla con variables diversas (densidad de siembra, dietas, modo de suministro, condiciones meteorológicas, climáticas y otras).
Sin duda el dato al que se accede mas fácilmente es la cantidad de animales presentes ya que un simple muestreo nos lo proporciona, mientras que hallar el peso de los ejemplares de una muestra requiere mas equipamiento (balanza analítica) y otros cuidados de modo que no se arrastren restos del sustrato que alberga las lombrices ni el agua del lavado. En consecuencia el que compra lombrices por kilo nunca sabe a ciencia cierta cuantas compró (¿peso del sustrato y humedad del medio?).
No esta de más plantear cuales serían las bases necesarias para lograr una equiparación razonable entre peso y número de lombrices, y simultáneamente, lograr una percepción clara respecto de cuales son los inconvenientes inherentes a la determinación del peso de los ejemplares. Una cuestión que se traduce en la pregunta ¿cuántas lombrices hay en 1 kg? y que no tiene respuesta sencilla, particularmente si desconocemos el manejo del lombricultivo del cual provienen. ¿Por que interesa el peso? Posiblemente por que hay quienes venden lombrices por kilo y también para dosificar el suministro del alimento a las lombrices, dado que, se acepta que cada Eisenia ssp. consume diariamente el compost equivalente a su propio peso (Edwards y Bohlen, 1996), aunque se sabe es una aproximación ya que el metabolismo de un animal de poco peso es proporcionalmente mas elevado que uno mayor.
El muestreo permite objetivar decisiones acerca del manejo del lombricultivo, orientándonos acerca de la evolución del mismo, de si conviene subdividir la población, (o estimar cuando), despoblarlo y paralelamente en cada momento tener un panorama acerca del grado de apiñamiento de la población y su distribución por edades (cocones, juveniles, subadultos y adultos), con lo cual es posible también capturar y dosificar los planteles destinados a la inseminación de nuevos sustratos, dando inicio a nuevos lombricultivos, y en definitiva optimizar cada etapa de las distintas alternativas inherentes a las estrategias de conducción que se implementan.
Podemos asumir que para cada etapa del desarrollo de una población de lombrices en un lombricultivo existe una estructura poblacional más o menos típica y que se relaciona, principalmente, con la estrategia de conducción (autosiembra, alimentación sucesiva o mixta), número de lombrices sembradas, tiempo transcurrido desde la inseminación del sustrato, calidad / edad de la materia orgánica del medio / alimento que se suministra y el grado de apiñamiento de la población en el sustrato (Schuldt y otros, 2005). Si bien no se posee toda la información necesaria, con algunos supuestos podemos plantear la metodología para calcular/aproximar una cierta correspondencia entre el número y el peso de los animales.
ESTRUCTURA POBLACIONAL OBSERVADA EN ALGUNOS LOMBRICULTIVOS Y SU VINCULACIÓN CON EL MANEJO Y EL GRADO DE APIÑAMIENTO.
Como se vera a continuación, conocida la estructura de una población en términos de su número no es demasiado engorroso determinar el peso de cada grupo etario que compone la población de lombrices.
En lombricultivos cuya estrategia de manejo es básicamente con alimentación sucesiva o periódica, la estructura poblacional para: a) un apiñamiento medio en torno a 46.000 lombrices / Lecho tiende a integrarse con un 38% de cocones, 50% de juveniles y un 12% de subadultos y adultos; b) cuando el apiñamiento se aproxima a las 120.000 lombrices / Lecho (máximo para el alimento utilizado) la población de lombrices se integra con solo un 2% de cocones, 73% de juveniles y 25% de subadultos y adultos; c) tras una fuga o una extracción puede elevarse la cantidad de cocones (3%), al igual que los juveniles (85%) , mientras que los subadultos y los adultos han descendido al 12%.
Otra situación que se observa con frecuencia en lombricultivos que no se expanden y cuya población se halla en equilibrio con la capacidad de porte (y consecuentemente con su mayor apiñamiento) (Ej: lombricarios domesticos), su estructura oscila entorno a un 15% de cocones, 10% de juveniles y un 75% de subadultos y adultos.
Poblaciones residuales (1.500 lombrices / Lecho) de lombrices en sectores abandonados donde se enfatizó en una conducción por autosiembra, al cabo de 3 a 4 meses transcurridos desde la fuga programada, es común observar para ellas la ausencia de cocones, 35% de juveniles y 65% de subadultos y adultos (con predominio de subadultos, que posiblemente sean ex adultos, es decir adultos que han perdido el clitelo).
COMO RELACIONAR EL NUMERO DE ANIMALES HALLADOS CON SU PESO.
Con los datos de la sección precedente es fácil asignar / llegar al número de animales (el que hace el muestreo tiene el dato absoluto para cada categoría de edades) considerando los datos relativos (porcentajes) y regla de tres mediante.
En el caso a) el 38% de los cocones significa 17.480 unidades (que según los datos de fecundidad que se tenga para cada dieta se ajusta a individuos –la variación mas frecuente es de 2-4 lombricitas / cocón), los juveniles ascienden a 23.000 y la suma de adultos y subadultos es de 5.520 animales.
Supongamos que compramos 1 kg de lombrices sin susbstrato y sin exceso de agua, los valores relativos nos permiten inferir cuantos animales tenemos en ese kilo, basta que para cada edad tengamos el peso correspondiente. Para ello subdividimos varias veces nuestro "ovillo" de lombrices y al azar seleccionamos al menos 25 animales para cada estamento, pesando con una balanza de precisión 25 cocones, 25 juveniles y así sucesivamente, con lo cual accedemos al peso medio de cada uno de ellos. Este peso medio lo multiplico por los animales que corresponden a cada estamento, sumo los valores obtenidos para cada uno de ellos y de este modo llego a una aproximación razonable de cómo se reparte ese kilo de lombrices en términos del número de animales y su peso correspondiente.
Lo expuesto explica por que se sigue operando principalmente con el número de animales y no con su peso. Pareció adecuado el planteo, dado que una aproximación harto grosera afirma que “una lombriz adulta pesa 1 g” cuando el transito premadurez-madurez para Eisenia fetida y E. andrei centra en 0,25 g y según dieta puede alcanzar 0.8 a 1,4 g ( es decir hay adultos de 0,25 a 1,4 g), con lo cual queda claro que 1 kg suele tener bastante mas que 1.000 lombrices, varios miles en realidad. Como “varios” es un dato muy impreciso, la mayoría seguimos con los datos que obtenemos del tradicional muestreo y los guarismos en número de lombrices.
REFERENCIAS
FERRUZZI, C., 1987. Manual de lombricultura. 138 pág. Ediciones Mundi-Prensa, Madrid.
EDWARDS, C.A. y P.J. BOHLEN, 1996. 425 págs . Biology and Ecology of Earthworms. London,Chapman & Hall.
HERRERA, J.A.D. y C.DE MISCHIS, 1994. Influence of feeding in the biological cycle of Eisenia foetida (Savigny) (Annelida, Oligochaeta, Lumbricidae). Part I. Megadrilogica 5(11):117-124.
HERRERA, J.A.D. y C.DE MISCHIS, 1995. Influence of feeding in the biological cycle of Eisenia foetida (Savigny) (Annelida, Oligochaeta, Lumbricidae). Part II. Megadrilogica 6(5):47-50.
REINECKE, J.M. y P.O. LJUNGSTROM, 1969. An ecological study of the earthworms from the banks of the Mooi River in Potchefstroom, South Africa. Pedobiologia 9:106-111.
REINECKE, J.M. y S.A. VILJOEN, 1990. The influence of feeding patterns on growth and reproduction of the vermicomposting earthworm Eisenia fetida (Oligochaeta). Biol.Fertil.Soils, 10:184-187.
SCHULDT, M., 1993. Lombricultura práctica. Ediciones Sur, 46 pág., (manual).
M. SCHULDT, 2002. Peso o número de lombrices. www.manualdelombricultura.com, 3 págs.
SCHULDT, M., 2006. Lombricultura. Teoría y práctica. Mundi-Prensa, Madrid, 307 págs.
SCHULDT, M., 2008. Datos cuantitativos (¿peso o número de ejemplares?), siembras de baja densidad y conducción del lombricultivo. www.manualdelombricultura.com, 8 págs.
SCHULDT, M., R. CHRISTIANSEN, L. A. SCATTURICE y J. P. MAYO, 2006. Conduccion de lombricultivos en condiciones de temperie extremas (zonas frias). RedVet.VII(7):1-7.
SCHULDT, M., R. CHRISTIANSEN, L. A. SCATTURICE y J. P. MAYO, 2006. La lombriz como animal de laboratorio. Estandarización de procedimientos (En: M.Schuldt, ed., Lombricultura. Teoría y práctica): 265-278.
SCHULDT, M., R. CHRISTIANSEN, L. A. SCATTURICE y J. P. MAYO, 2007. Lombricultura. Desarrollo y adaptación a diferentes condiciones de temperie. RedVet VIII(8):1-10.
SCHULDT, M. A. RUMI y D. E. GUTIÉRREZ-GREGORIC, 2005. Determinación de “edades” (clases) en poblaciones de lombrices: implicancias reprobiológicas. 13ras. Jornadas Nacionales de Lombricultura (Gral. Cabrera, Arg., octubre 2004). Rev.Mus.La Plata n.s. zool., 17(170):1-10.
SCHULDT, M. A. RUMI y D. E. GUTIÉRREZ-GREGORIC, 2006. Experiencias de manejo con poblaciones de Eisenia fetida en latitudes medias, condiciones de temperie (En: M.Schuldt, ed., Lombricultura. Teoría y práctica): 157-206.
SCHULDT, M., A. RUMI, L. GUARRERA Y H.P. De BELAUSTEGUI, 1998. Programación de muestreos de Eisenia foetida (Annelida, Lumbricidae). Adecuación a diferentes alternativas de manejo. Rev.Arg.Prod.Animal, 18(1):53-66.
VENTER, J.M. y A.J. REINECKE, 1988. The life cycle of the compost worm Eisenia fetida (Oligochaeta). S.Afr.J.Zool. / S.Afr.Tydskr.Dierkd. 23(3):161-165.


 Respuesta #1 - Publicada 13/11/2009 por:  
 Carlos Navarro Usuario registrado: Nov 2007
Albacete (Albacete) - España
Re: CORRELACIONES ENTRE EL NUMERO Y EL PESO DE LAS LOMBRICES:
(1 Respuesta)
Apreciado profesor Miguel Schuldt:

Muchas gracias por esta información, es realmente interesante.

Siempre es más sencillo hacer un sencillo muestreo, que no andar quitando con agua el sustrato remanente que pueda quedar en las lombrices, para luego quitar, no sé de qué artificiosa manera (supongo que secándolas cuidadosamente con papel absorbente), el agua procedente del lavado, lo cual es terriblemente más costoso, teniendo sentido únicamente en experimentos controlados de laboratorio, donde además se dispone de precisas balanzas que, por otra parte, no tiene un lombricultor de a pie, ni tiene sentido que la tenga, habiendo alternativas más sencillas, a la vez que más eficaces, como el mencionado muestreo. He de decirle que la metodología de muestreo que Vd. propone se ha convertido en una práctica habitual y rutinaria en mi lombricultivo, debido a que invirtiendo una pequeña cantidad de tiempo, se puede acceder con él a una información de inestimable valor, que hasta tiene valor predictivo.

Por otra parte, quisiera preguntarle si ya se encuentra disponible on line un trabajo, de Vd. y de su grupo, que se llama "Potencial reproductor (R”), bioensayos y conducción de lombricultivos"

Es todo. Permítame que le reitere mi agradecimiento por toda la información útil que generosamente aporta.

Un afectuoso saludo.

Carlos Navarro

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