Estimado amigo, es un placer saludarle de nuevo.
Vd. está haciendo lo correcto: probar un alimento antes de su administración y exposición masiva a toda la población de lombrices, si bien no está siguiendo de forma estricta el protocolo de actuación (que exige al menos 3 réplicas por cada alimento ensayado y cada una de ellas con su respectiva trampa de agua para evitar que las lombrices se pasen de una bandeja a otra). Así todo, se pueden vislumbrar ya unos resultados que, como era de esperar, le informan que la materia orgánica de la que dispone efectivamente es de calidad óptima para iniciar y mantener cultivos de lombrices.
Una vez resuelta la prueba de aceptación del alimento (ya que la mortalidad es inferior al 10 % y además ha constatado la presencia de cópulas y cocones) Vd. ha determinado que la materia orgánica está adecuadamente compostada y es apta. Bien, ahora debería proceder a determinar la capacidad de carga de la misma (hasta ahora ha hecho sólo la mitad del trabajo), lo cual es un dato no menor. La capacidad de carga le permite saber cuántas lombrices por unidad de superficie o volumen le permite "sostener" la materia orgánica que utiliza como medio de cultivo y alimento.
Hoy todo esto se resuelve, como Vd. está comprobando, de forma fácil, rápida y fiable. Pero no siempre ha sido así. En otras palabras, nada de esto hubiera sido posible sin el esfuerzo, tesón y dedicación del grupo de trabajo liderado por el Dr. Miguel Schuldt, que han elevado (no me cansaré de repertirlo una y otra vez) el conocimiento de esta actividad a altas cotas, marcando un antes y un después entre la que podríamos llamar lombricultura "de la vieja escuela" (de difícil aplicación y dispendiosa en recursos materiales y tiempo), y la lombricultura moderna (de fácil aplicación y adaptable a casi cualquier condición climática sin necesidad de cobertizos ni otros dispendios innecesarios ni artificios).
Perdone por el rollazo anterior, pero es justo que añadiera esa cuestión tan importante porque es la fuente de la que nos nutrimos todos. A buen seguro que todo esto también lo sabrán valorar sin duda los lombricultores que vengen detrás.
Para terminar, espero y deseo que pueda determinar este dato y que nos informe de los resultados obtenidos.
Un afectuoso saludo y suerte en su emprendimiento.
Carlos Navarro González
| |