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 Publicado 06/08/2011 por:  
 Patricio Basaure Usuario registrado: Feb 2006
Santiago (Región Metropolitana) - Chile
PLANTACIÓN DE NARANJOS/MANEJO ORGÁNICO:
REQUERIMIENTOS EDAFOCLIMÁTICOS DEL NARANJO:

Requiere suelos permeables y poco calizos. Se recomienda que el suelo sea profundo para garantizar el anclaje del árbol, una amplia exploración para garantizar una buena nutrición y un crecimiento adecuado.

Los suelos deben tener una proporción equilibrada de elementos gruesos y finos (textura), para garantizar una buena aireación y facilitar el paso de agua, además de proporcionar una estructura que mantenga un buen estado de humedad y una buena capacidad de cambio catiónico.

No toleran la salinidad y son sensibles a la asfixia radicular. En general la salinidad afecta al crecimiento de las plantas mediante tres mecanismos relacionados entre sí pero distintos:

• Alteraciones hídricas producidas por sus efectos osmóticos sobre la disponibilidad de agua.
• Acumulación de iones tóxicos.
• Interferencias con la absorción de elementos nutritivos esenciales, que provocan desequilibrios en el balance de elementos minerales.

1. Abonado del naranjo:
Esta especie demanda mucho abono (macro y micronutrientes), lo que supone gran parte de los costes del cultivo. El naranjo sufre frecuentemente deficiencias, destacando la carencia de magnesio, que está muy relacionada con el exceso de potasio y calcio y que se soluciona con aplicaciones foliares de estos nutrientes.

Otra carencia frecuente es la de zinc, que se soluciona aplicando sulfato de zinc al 1%. En el naranjo se recomienda para el cuajado realizar 2-3 aplicaciones foliares con oxicloruro de cobre después de la floración.

El déficit en hierro está ligado a los suelos calizos, dando lugar a la clorosis férrica, muy característica en las plantaciones de naranjos. En este cultivo se acorta su ciclo vital, de manera que, la fase productiva es inferior a lo normal tanto en el número de frutos como en la calidad de los mismos. Por ello es muy importante controlar y corregir la clorosis férrica en el cultivo del naranjo.

La corrección de la clorosis férrica se puede llevar a cabo con la mejora genética y mediante la adición de fertilizantes. Entre los distintos fertilizantes que se pueden aplicar, los quelatos sintéticos de hierro son los que mejores resultados dan, aunque presentan un elevado precio. Para reducir su coste se puede disminuir la dosis de quelatos aplicados al suelo y aumentar la dosis de ácidos húmicos y aminoácidos, lo que se logra en excelente condición con el aporte de humus de lombriz.

Otras consideraciones:
• No empezar a abonar hasta el inicio de la segunda brotación desde la plantación.
• A ser posible se debe abonar en cada riego.
• Los quelatos de hierro se aportarán en 2 ó 3 aplicaciones, especialmente durante la brotación de primavera. Es aconsejable aportarlos con ácidos húmicos y aminoácidos.
• Sólo se indica el abonado en los 4 primeros años ya que posteriormente es aconsejable un asesoramiento técnico especializado que tenga en cuenta diversos factores como porte, producción esperada, variedad, pie, etc.
• En general, arboles adultos en producción, requieren una dosis media de 10 kgr. de humus de lombriz, el que debe ser incorporado al suelo en forma superficial, en el área de la copa o ramaje.

2. Riego
Los cítricos en general demandan grandes aportes de agua (9.000-12.000 m3/ha).Se recomienda dar riegos diarios en verano, y al menos dos o tres semanales en invierno.

Para que el árbol adquiera un adecuado desarrollo y nivel productivo con el riego por goteo es necesario que posea un mínimo volumen radicular o superficie mojada, que se estima en un 33% del marco de plantación en el caso de cítricos con marcos de plantación muy amplios, como la mitad de la superficie sombreada por el árbol.

Aunque la dinámica de crecimiento radicular de los cítricos es inferior a la de otros cultivos, resulta frecuente encontrar problemas de adaptación como descensos de la producción, disminución del tamaño de los frutos, amarillamiento del follaje y pérdida de hojas. Para evitar estos problemas hay que incrementar el porcentaje de superficie mojada por los goteros a un 40% de la superficie del marco ocupado por cada árbol, en marcos iguales o inferiores a 5 x 5.

Una alternativa es el riego por goteo enterrado, cuyos objetivos son optimizar el riego y mejorar la eficiencia de la fertilización nitrogenada, dando lugar a una disminución potencial de la contaminación. Con este sistema de riego se produce una reducción de la evapotranspiración del cultivo como consecuencia de la disminución de la pérdida de agua por evaporación y un mayor volumen de suelo mojado.

3. Poda
En plantaciones comerciales los árboles se forman con tres ramas principales que salen del tronco a unos 50-60 cm del suelo y que formarán ángulos aproximados a los 120 grados. Estas ramas constituirán las tres guías iniciales, sobre las cuales se irá formando el árbol que estará compuesto por un número indeterminado de guías y de faldas, número que dependerá del vigor de la variedad plantada.

La poda de árboles adultos se realiza en primavera, tras la recolección, siempre que no haya peligro por bajas temperaturas. Los chupones se conducen a rama lateral, para que abran un poco y pierdan esa altura (se les quita vigor). Se deben eliminar las ramas muertas, débiles o enfermas y vigorizar el resto de la vegetación. Los árboles que no se podan florecen abundantemente, pero posteriormente se hacen ingobernables. La poda es manual y conviene realizarla anualmente, eliminado las ramas que se cruzan, interiores y secas, dejando abiertos los centros para facilitar la iluminación en el interior del árbol, siendo más o menos intensas dependiendo de la variedad de que se trate.

La poda de los cítricos supone un gran volumen de restos vegetales que hay que eliminar, siendo los métodos más utilizados, la extracción y quema, o el triturado e incorporación al terreno. En cuanto a la quema, se trata de una labor peligrosa así como agresiva desde el punto de vista medioambiental.

El triturado e incorporación de los restos al suelo, se traduce en un ahorro en el abonado, una mejora en la estructura del suelo y una eliminación de los riesgos inherentes a la quema de los restos de poda. Para triturar los restos de poda se vienen empleando mayoritariamente trituradoras rotativas de eje horizontal. Sin duda que la mejor alternativa, es realizar el proceso de vermicompostaje de dicho material.

3.1.- Poda de Limpieza
Cuando ya es adulto, un cítrico se poda poco. De hecho, en fincas productoras, por motivos económicos, lo hacen cada 2 ó 3 años, aunque lo ideal es darle un repaso anual.

Operaciones a realizar:
• Un aclareo de ramitas por los laterales compactados.
• Quitar las ramas cercanas al suelo para que el fruto no quede cerca de la tierra.
• Cortar también las ramas bajas que han rozado el suelo por el peso de la fruta y que lo seguirán haciendo todos los años al ser más largas y cargar los mismos frutos. A veces, se trata de ramas gruesas de 10 cm de diámetro, pero es mejor cortarlas.
• Quitar resecos y ramillas enfermas o rotas.
• Eliminar ramas que miren hacia dentro enmarañando en exceso la copa. Es decir, aclarar el centro, pero sin cortar ramas gordas.
• Chupones vigorosos: son grandes ramas que crecen muy fuertes y vigorosas de forma vertical y que no darán fruta. Puedes hacer dos cosa con ellos: eliminarlos (algunos) y otros, sobre todo los que sean centrales, anillarlos (quitar una anillo de la corteza superficial del chupón cerca del punto de insercción con la rama de unos 2 cm de ancho). El chupón anillado dará después naranjas de calidad.

La época más recomendable para el repaso de mantenimiento es en primavera temprana, una vez pasados los fríos del invierno y la recolección.

3.2.- Poda de Renovación o Rejuvenecimiento
En algunos casos, cuando los árboles han envejecido prematuramente por diversas razones, es conveniente efectuar una Poda de Rejuvenecimiento, la cual consiste en podar severamente el árbol dejando el tronco y ramas principales para forzar un crecimiento nuevo y vigoroso. Esta poda debe complementarse con aplicaciones de fertilizantes, control de plagas, enfermedades, malezas, etc.

Si el árbol está débil, se pueden terciar varias ramas en un mismo año (dejar sólo 1/3 de la longitud de la rama) y las demás, al otro, no todas de una vez.
Con el fin de proteger y acelerar la cicatrización de ramas de más de 4 cm de diámetro se recomienda cubrir los cortes con pastas protectoras.

4.- Control de malezas
El laboreo del suelo está dirigido a la eliminación de las malas hierbas, a airear las capas superficiales del suelo, a incorporar fertilizantes o materia orgánica, a aumentar la capacidad de retención de agua y a preparar el riego cuando se realiza por inundación. El laboreo del suelo se efectúa varias veces al año (3-4), con motocultores de pequeña potencia, o con tractores de tipo medio; manteniendo el suelo con cubierta vegetal el resto del año.

El semi-no laboreo, con cubierta vegetal en invierno y suelo desnudo en verano, aplicando mulch vegetal a todo el campo está muy extendido.

5. Técnicas para aumentar el tamaño del fruto
-Rayado de ramas: produce un estímulo en el crecimiento del fruto. La época más adecuada es al final de la caída fisiológica de los frutos. Esta práctica tiene una influencia positiva sobre el contenido endógeno hormonal, atribuidos a los cambios provocados en el transporte y acumulación de carbohidratos.

De este modo se mantiene la tasa de crecimiento de los frutos que, consecuentemente, sufren la abcisión en menor proporción, mejorando así el cuajado y la cosecha final. Además puede utilizarse como técnica alternativa para incrementar el cuajado de las variedades con problemas de fructificación.

-Aplicación de auxinas de síntesis: aumenta el tamaño final del fruto con aclareos mínimos o nulos. La época de aplicación, independientemente de las variedades, deben efectuarse durante los últimos días de la caída de frutos. En cuanto a su aplicación, se debe evitar los días ventosos, horas de mayor insolación y temperatura más elevada.

El ácido giberélico es un fitoregulador que tiene diferentes efectos según la variedad, fase de desarrollo del árbol, dosis empleada y condiciones ambientales. En naranjo se aplica para inducir el cuajado y la fijación del fruto, pues aumenta el transporte de elementos minerales y fotoasimilados al fruto en desarrollo; se recomienda su aplicación a la caída de los pétalos.

6.- Enfermedades:

-Nematodo de los cítricos (Tylenchulus semipenetrans)
Produce la enfermedad conocida como el decaimiento lento de los cítricos y limita la producción citrícola en condiciones edáficas y medioambientales muy variadas. Esta enfermedad se desarrolla gradualmente y comienza con una reducción en el número y tamaño de los frutos, pero que rara vez llega a ocasionar la muerte del árbol. Los principales síntomas son: falta de vigor de las plantaciones y reducción del calibre de los frutos. El daño que provocan sobre las plantas representa una reducción del 15-50% de la producción y en el caso de fuertes ataques la pérdida total de la cosecha.

Se trata de un nematodo semi-endoparásito sedentario de reducidas dimensiones, solo apreciable al microscopio y que presenta dimorfismo sexual. Se caracteriza por poseer estilete, provisto de un conducto interior y una musculatura que hace que sea retráctil empleándolo para su alimentación. La hembra adulta, presenta un aspecto saquiforme con el extremo anterior alargado. Introduce la parte anterior del cuerpo en el parénquima cortical de las raíces secundarias dejando al exterior de la raíz la parte más dilatada de su cuerpo. Una vez fijadas a las raíces son inmóviles y es prácticamente imposible separarlas de éstas sin romperlas.

Esta enfermedad puede estar causada además por la asociación de Tylenchulus semipenetrans con otros patógenos del suelo, como hongos de los género Phythopthora o Fusarium. La asociación hongo-nematodo tiene lugar en muchas plantaciones y ambos organismos contribuyen a los síntomas de decaimiento.

El ciclo biológico se inicia con el huevo, el cual tiene un periodo de incubación de 15-30 días, dependiendo de la temperatura del suelo. Existen cuatro fases juveniles, dando lugar a machos y hembras entre los que se realiza la cópula, aunque también pueden reproducirse en ausencia de machos. La hembra deposita los huevos en una matriz gelatinosa sobre la raíz de la planta.

El embrión se desarrolla hasta la formación del primer estado juvenil. Dentro del huevo tiene lugar la primera muda y el segundo estado juvenil emerge del huevo y quedan libres en el suelo, desplazándose a través de la película de agua que rodean las partículas del suelo para alcanzar e infectar la raíz.

Las densidades de población en el suelo más altas suelen aparecer en primavera y a finales de otoño, disminuyendo durante el invierno, quedando reducidas durante el verano. Estas fluctuaciones estacionales pueden verse afectadas en función de la temperatura y la pluviometría.

Cuando se trata de cultivos sobre un suelo que no haya sido cultivado con cítricos o vid, la presencia del nematodo solo se hace evidente a partir del octavo año de cultivo. Por el contrario, en el caso de replantaciones sobre terrenos que hayan sido previamente cultivados tanto para cítricos como para viñedo, su presencia se detecta en el inicio de la plantación.

La principal vía de infección es a través de las poblaciones de huevos, que pueden estar en estado de quiescencia hasta 10 años en el suelo y son transportados por acarreos de suelo, el agua de riego y el material vegetal de plantación procedentes de viveros cultivado sobre suelo directo.

Control:

-Uso de patrones resistentes como Citrumelo swingle y el Poncirus trifoliata.

-Adoptar prácticas culturales adecuadas para evitar la infección en nuevas parcelas, limitar su infección en parcelas ya infectadas y reducir las densidades de inóculo en el suelo: favorecer el crecimiento de las raíces y reducir el estrés del árbol, desinfección de las herramientas de trabajo, regar con agua de pozos o de canales de riego que no atraviesen parcelas infectadas, el riego por goteo reduce la dispersión del nematodo por escorrentía y eliminar las raíces infectadas.

-En el caso de detectar la presencia de nemátodos en una nueva plantación, no se deben tomar medidas de control hasta el tercer y cuarto año, pues el reducido tamaño de la copa hace que la sombra que esta proyecta sobre el suelo sea muy escasa y por tanto la temperatura del suelo sea demasiado elevada para un desarrollo óptimo del ciclo de vida de Tylenchulus semipenetrans.
-El control biológico de este nematodo se produce de forma natural por numerosos organismos antagonistas: hongos, bacterias, artrópodos y otros nematodos depredadores. Estos antagonistas son muy frecuentes en las plantaciones de cítricos pudiendo reducir las densidades de población de Tylenchulus semipenetrans hasta en un 30%.
-Gomosis, podredumbre de la base del tronco y cuello de la raíz y podredumbre de raíces absorbentes (Phythophthora nicotiane, P. citrophthora).

La presencia de estos hongos es permanente durante todo el año en el suelo y su mayor actividad parasitaria se produce cuando la temperatura media del ambiente oscila entre 18-24ºC. El agua de lluvia o la de riego que empapa el suelo favorece la formación de la parte reproductora asexual de estos hongos.

La gomosis puede aparecer en la base del tronco, cerca de la zona de unión del injerto o bien a lo largo del tronco, llegando a afectar a las ramas principales de algunas variedades. Las zonas afectadas adquieren diversas formas y el tamaño de la lesión dependerá del tiempo que lleve actuando el hongo y de las condiciones ambientales.

Normalmente las lesiones son alargadas y, si hay suficiente humedad ambiental, se producen emisiones de gotitas de goma. Las zonas afectadas se deshidratan y se va separando la corteza, pudiendo desprenderse en tiras verticales si estiramos desde la zona donde se inicia la separación. Debajo de esta zona la madera puede estar ennegrecida pero no muerta, por lo que podrá seguir subiendo sabia bruta, pero no podrá bajar de esa zona savia elaborada. Con el tiempo, las raíces que estén por debajo de esa zona irán dejando de recibir alimento y acabarán muriendo.

Cuando el ataque se localiza en la parte baja del tronco y el cuello de las raíces principales, se va produciendo una deshidratación y podredumbre de la corteza, con la consiguiente separación de la madera, que aparece ennegrecida.

En las raíces se ve la zona afectada, en la que se forman los típicos chancros, con bordes engrosados debido a que la planta ante el ataque del hongo, para intentar cerrar la herida, empieza a multiplicar sus células a mayor velocidad (respuesta hiperplástica o hipertrófica). El chancro afecta principalmente a la base del tronco pero, en algunos casos, puede presentarse también a lo largo del mismo. Las lesiones son variables en forma y tamaño, pero crecen más rápidamente en sentido vertical que lateralmente.

La podredumbre de las raíces absorbentes se concreta en una destrucción de las raíces finas. Si se produce este hecho repetidamente y con bastante amplitud puede alterar el desarrollo de las plantas.

En condiciones de elevada humedad atmosférica, el hongo fructifica en la superficie de las manchas formando una mohosidad blanquecina. Los frutos infectados se desprenden prematuramente. Las áreas de la corteza infectadas son frecuentemente contaminadas por otros hongos (Penicillium spp., Fusarium spp., etc.).

Si el ataque pasa desapercibido, porque la base del tronco y las raíces estén tapados por la tierra, los síntomas característicos de la enfermedad se manifiestan con las siguientes características:

• Brotes débiles, de escaso desarrollo y aspecto clorótico.
• Frutos de pequeño tamaño.
• Hojas de color verde amarillento y más puntiagudas.
• Limbos más pequeños y amarillentos.

El naranjo dulce es más sensible que los mandarinos y sus híbridos; los Citranges, Troyer y Carrizo, y el mandarino "Cleopatra" presentan cierta resistencia. Por tanto, la elección del patrón supone un aspecto importante en la lucha contra esta enfermedad, además de la investigación de nuevos patrones resistentes.

El método de lucha más eficaz es una buena combinación de medidas preventivas junto al control orgánico.

-Medidas preventivas:
• Diseñar un buen drenaje que evite la acumulación de agua en épocas lluviosas.
• Si el riego es por inundación se rodearán los troncos con un caballón que evite su contacto directo con el agua.
• Si el riego es por goteo se separarán los goteros del tronco, para evitar una excesiva humedad en el mismo.
• Evitar el uso de maquinaria y aperos que produzcan lesiones en el tronco.
• Evitar la compactación del terreno, pues dificulta el crecimiento de las raíces.
• No aportar materia orgánica en descomposición junto a la base del tronco.
• Evitar periodos de sequía seguidos de riegos abundantes.
• Moderar la fertilización nitrogenada.

Un abrazo cordial.

Patricio



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