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  Mensaje (1 respuestas):
 Publicado 02/09/2011 por:  
 Patricio Basaure Usuario registrado: Feb 2006
Santiago (Región Metropolitana) - Chile
NOGAL 2/ NUTRIENTES Y OPCIONES DE FERTILIZACIÓN:
Origen de la deficiencia de potasio: Los árboles con déficit leve de potasio (0,9 a 1,2% de potasio foliar) presentan hojas abarquilladas, en especial en las horas de calor intenso, y un color verde grisáceo. Cuando el déficit es mayor (niveles foliares inferiores a 0,9%), aparece la sintomatología típica de todas las especies: encarrujamiento de las hojas unida a necrosis de la punta o marginal. También puede aparecer una clorosis laminar difusa y caída prematura de hojas. En el fruto el llenado es deficiente y decrece la proporción mariposa/cáscara.

El déficit de potasio se manifiesta tanto en suelos de texturas gruesas (franco arenoso hacia abajo) como en los de textura fina (arcillosos). Antes de enfrentar la corrección del problema es preciso clarificar su origen, ya que pueden provocarlo factores extra nutricionales; dentro de ellos:

• Déficit hídrico: con frecuencia se presenta localizado en la sobrehilera debido a mal movimiento lateral del agua desde los surcos.

• Problemas de permeabilidad. Una mala estructura de suelo y baja macroporosidad afecta la absorción de potasio, la cual necesita de oxígeno libre en el suelo para producirse. Lo mismo ocurre con los problemas de drenaje.

• Exceso de laboreo en suelos delgados.

• Patógenos e insectos que dañan el sistema radicular, tales como nematodos y larvas de insectos.

En estos casos es posible que la adición de fertilizante potásico no produzca el efecto esperado. A pesar de que el nogal extrae poco potasio (25 kg/ha), éste es fijado por el suelo. Ello implica la necesidad de agregar mayores cantidades.

Referencias extranjeras indican que en suelos de texturas gruesas (con menor interacción del suelo), las dosis correctivas son de alrededor de 150 kg/ha, mientras en suelos de texturas finas (franco arcilloso), las cantidades se duplican, o sea se debe aplicar 300 kilos. La baja movilidad del potasio y el fenómeno de fijación (inactivación) pueden ser intensos, de modo que la aplicación más aconsejable es localizada, profundizando el primer o segundo surco de riego a ambos lados de la planta.

Los fertilizantes cloruro de potasio (KCl) y nitrato de potasio (KNO3) son de moderada solubilidad y si se aplican al inicio del riego con caudal bajo y controlado, se pueden agregar al fondo del surco. El proceso es más complicado con sulfato de potasio, de más lenta solubilidad, y debe ser preferiblemente incorporado al suelo con labor mecánica.

El cloruro de potasio es la fuente potásica más barata por unidad de potasio (K2O). Sin embargo, tiene alto contenido de cloro (47%). El nogal es sensible a la toxicidad de cloruros, por lo cual no se recomienda el uso de este fertilizante en las siguientes condiciones:

• Aguas de riego con alto contenido de cloruros (sobre 7 meq/l).

• Suelos con problemas de salinidad (más de 2 dS/m).

• Subsuelo arcilloso o de lenta permeabilidad por otros motivos.

• Riego por goteo.

• Cuando se requieren altas dosis.

• En escasez de agua de riego o condiciones de sequía.

El déficit de magnesio:
El nogal tiene especial sensibilidad al déficit de magnesio en la condición nacional. El síntoma se presenta en las hojas a mediados de verano como una amarillez en forma de V invertida que comprende el área intervenal. En casos de déficit severo los síntomas se aprecian desde mediados de primavera. Dependiendo de la variedad y de la intensidad del déficit, se puede presentar necrosis intervenal. El déficit de magnesio no se ha podido vincular con algún tipo especial de suelo o condición. Se presenta tanto en suelos de texturas gruesas como de texturas finas y en condiciones de pH neutro o de pH alcalino.

La corrección del problema resulta difícil, y la fuente más eficiente es el nitrato de magnesio. En este compuesto se aprovecha un sinergismo entre el magnesio y el ión nitrato, lo cual no se da entre el magnesio y otros aniones, como sulfatos. Lo más conveniente es realizar aspersiones foliares en pleno follaje con dosis de 2,5 kg/ha y aplicar al suelo, tentativamente, 100 a 200 kg/ha, localizado en el primer surco de riego, a ambos lados del árbol.

La inmovilidad del zinc:
Los síntomas del déficit de zinc se presentan con niveles francamente carenciales en las hojas (menos de 15 mg/kg). Se caracteriza por la presencia de hojas pequeñas, las cuales se hacen más aguzadas. Aparece también una ligera clorosis intervenal. En casos extremos se produce muerte de ramillas y, de acuerdo a información extranjera, se presenta una notoria disminución del tamaño del fruto. El déficit aparece en todo tipo de suelos, aunque no siempre en aquellos con niveles de Zn disponible inferiores a 0,5 mg/kg en el subsuelo.

También se produce el déficit después de aplicaciones de guanos frescos de origen aviar de alta concentración, al entrar el zinc en complejos orgánicos no aprovechables.

La inmovilidad del zinc y la necesidad de que esté presente al momento del cuajado, hacen necesario efectuar aspersiones foliares a inicios de la brotación primaveral, inmediatamente terminada la floración, cuando los restos de la flor pistilada (femenina) están de color café. Las aspersiones pueden realizarse con productos como quelatos de zinc o similares.

Experiencias californianas indican que también se puede utilizar sulfato de zinc al
0,1% u óxido de zinc al 0,1%. Como la absorción foliar de la hoja del nogal es baja
con cualquiera de estos productos, deben repetirse las aplicaciones dos a tres veces en el período primavera–verano. Hacia fines de verano, se puede aplicar sulfato de zinc al 0,8% neutralizado con hidróxido de potasio al 0,015%. Es decir, 15 g en 100 litros de agua. Aparte de ser absorbida por las hojas, esta aplicación queda parcialmente absorbida en las yemas, en el sitio de acción más importante para la floración y cuaja del año siguiente.

Inmovilidad del Boro:
Según experiencias californianas con boro marcado radioactivamente, en el nogal, a diferencia del almendro, el boro es muy inmóvil: se absorbe desde el suelo, llega a las hojas bajo transpiración activa y no se mueve a otros destinos.

En hojas de almendro el boro marcado disminuyó notablemente por efecto de la movilización al fruto, lo que no sucedió en nogal. Esto indica que, en nogal, ya sea asperjado sobre las hojas o aplicado al suelo, el boro no se removiliza por el floema a tejidos tales como los frutos en proceso de cuajado. Las consecuencias pueden ser importantes desde el punto de vista de la cuaja final y de la calidad de la nuez. La escasez de boro hace fracasar la fecundación y cuaja, o provoca deformaciones en la mariposa. La única alternativa válida por el momento es de tipo preventiva: aplicar el boro en la postcosecha, en forma de ácido bórico al 0,1%, o productos similares en las concentraciones indicadas por los fabricantes. Hoy no existe suficiente información en el país para recomendar aspersiones con boro en plena flor y corregir el problema en la estación corriente, como es el caso de los almendros.

Durante la postcosecha las aplicaciones de boro también se pueden combinar con aspersiones de zinc. Estas aplicaciones persiguen que algo de boro y zinc queden metabólicamente activos en lugares estratégicos de acción, como son las yemas, y aseguren el cuajado y crecimiento inicial del fruto en la primavera siguiente

Fertilización orgánica en base a humus de lombriz:
En plantación de árboles, en establecimiento inicial, la recomendación es aportar humus de lombriz equivalente al 50% del volúmen del hoyo de plantación post-trazado, que generalmente es de 50x50x50 centímetros para ésta especie. Este aporte debe ser localizado en la parte inferior, a nivel donde descansarán las raíces y raicillas del frutal a establecer.

En los primeros años, antes de iniciar la producción comercial, el aporte sugerido de humus de lombriz por árbol es de 2-3 kilos cada 6 meses, debiendo ser incorporado a nivel de taza a unos 15-20 centímetros de profundidad.

Los aportes en etapa productiva comercial pueden incrementarse a 4-5 kilos por árbol cada 6 meses, privilegiando los aportes en etapas pre-floración, cuaja y formación final del fruto. Parte de dicho aporte (hasta un 50%), puede ser realizado mediante aplicación foliar de humus líquido.

Un abrazo cordial
Patricio

 Respuesta #1 - Publicada 03/09/2011 por:  
 Carlos Navarro González Usuario registrado: Nov 2007
Albacete (Albacete) - España
Re: NOGAL 2/ NUTRIENTES Y OPCIONES DE FERTILIZACIÓN:
Muchas gracias Patricio, y muy amable.

Reciba un fraternal saludo de un amigo de España.

Carlos Navarro González
Ingeniero Forestal y del Medio Natural
Universidad de Castilla-La Mancha

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