Contraste con la agricultura convencional:

La agricultura convencional desarrollada en las últimas décadas, se ha sustentado por el uso intensivo de insumos químicos, los que en su mayoría son de alta toxicidad. Investigaciones realizadas, han demostrado en forma fehaciente que suelos, aguas, animales, personas, alimentos, incluida la leche materna, han sido contaminados de manera importante por dichos productos.


Lamentablemente, aún se constata en los países en vía de desarrollo, que el monitoreo y fiscalización que se realiza por instituciones públicas sobre los residuos químicos presentes en frutas y hortalizas que se destinan al consumo interno, es insuficiente.


Lo preocupante es que cada productor, ante esta falta de fiscalización, es dueño de aplicar, para una misma plaga, un abanico de alternativas químicas con distinto grado de toxicidad; es decir, puede elegir entre aplicar un producto menos tóxico o una bomba tóxica. Siendo el agricultor en general, un gran economista en materia de costos, toma la opción por el producto de mayor toxicidad, el que siempre será el de menor precio.